El renting es un contrato de alquiler de bienes muebles, es decir, de bienes que no son viviendas. Se trata de un tipo de financiación por el que una empresa o profesional  autónomo, el llamado arrendador, cede el uso de un determinado bien a otra empresa o persona, el llamado arrendatario, a cambio de recibir una cuota mientras dure el contrato. El abono de la cantidad de dinero pactada puede fijarse de forma mensual, trimestral o anual, en función de lo que acuerden las dos partes interesadas. Además, en la cuota de renting se incluye el mantenimiento y los posibles siniestros que se produzcan.

El renting es un tipo de alquiler libre, que debe cumplir con el Código Civil y el Código de Comercio. Esto significa que la duración del contrato, las contraprestaciones, así como  las indemnizaciones deben fijarse en las cláusulas del documento. Los bienes más utilizados en los contratos de renting son los vehículos, los equipos informáticos, maquinaria de todo tipo y mobiliario laboral.

Es un alquiler en el que está incluido el mantenimiento. El arrendador tiene la obligación de devolver el bien al finalizar el contrato aunque no se hayan establecidos plazos mínimos de duración.

El renting o alquiler de bienes es un tipo de financiación muy útil para empresas que necesitan un bien determinado para realizar una actividad empresarial o para abrir una nueva línea de negocio. Por otro lado, las empresas que necesitan liquidez y tienen bienes disponibles que pueden alquilar, tendrán ante sí una gran solución de financiación. En definitiva, un win to win, en donde todas las partes ganan.

El bien no tiene que quedar afecto a la actividad empresarial o profesional del arrendatario y no se refleja en el balance del arrendatario. La totalidad de la cuota tiene consideración de gasto fiscalmente deducible.

El alquiler lo pueden realizar todo tipo de personas físicas y jurídicas sin restricción y supone un servicio integral que abarca todos los aspectos relacionados con el uso del bien al que afecta.

El procedimiento que se sigue para comercializar el producto es que la compañía de renting compra el bien nuevo y a solicitud de su cliente lo pone a disposición de este por un plazo de tiempo determinado y con todos los gastos incluidos.

Para cualquier tipo de empresa la fiscalidad es uno de los aspectos que más preocupa y requiere de un estudio por parte de sus asesores para que todo esté en orden y la actividad puede desarrollarse sin ningún problema. En el caso del renting, las pymes, autónomos y grandes empresas siempre preguntan sobre estos temas para saber si sería interesante para ellos incluir vehículos de renting en sus negocios sin que suponga una desventaja fiscal.

Estas son las ventajas, fiscales y financieras, que ofrece el renting tanto a las empresas como a autónomos.

Para autónomos

Muchas compañías han desarrollado productos de renting especialmente dirigidos a pymes y autónomos ya que el precio por la adquisición de este servicio es considerablemente asumible . En el caso de los autónomos estas son las ventajas que se ofrecen:

  • En una sola cuota mensual, se contabilizan todos los servicios.
  • Se evita el desembolso que supondría la compra del bien, mientras se utiliza.
  • La capacidad de endeudamiento no se ve comprometida y se dispondrá de más crédito para destinar a otras necesidades.
  • Para las pymes y autónomos la compra de bienes para desarrollo de su actividad mediante renting es un gasto deducible.
  • El IVA de las cuotas de renting puede ser compensado.
  • Mediante el renting se ahorran muchos pasos independientes entre si, pero que son necesarios, desde la búsqueda de un proveedor, seguros necesarios, mantenimiento… ya que se incluye todo en la misma cuota.

Para empresas

Las grandes empresas no siempre compran todos los materiales y herramientas que necesitan ya que muchos de ellos son utilizados en muy pocas ocasiones. Estas son las ventajas que ofrece el renting a las empresas:

  • Permite utilizar un bien sin endeudarse ni hacer un gran desembolso.
  • La inversión necesaria para adquirir un bien vía renting siempre será inferior a la que hay que hacer para adquirir en propiedad.
  • Facilita la gestión administrativa ya que en una sola factura se pueden integrar el alquiler del bien y los servicios complementarios que requiere.
  • Incluye el servicio de mantenimiento ofertado por el propietario del bien.
  • Los bienes alquilados en una operación de renting no se incorporan al patrimonio de la empresa que lo alquila, y, por tanto, no influyen en el balance de la corporación.
  • Conceptos como el mantenimiento, las reparaciones o el seguro tienen un coste fijo, y no variable como es habitual, siempre dentro de la misma factura mensual.
  • Es fácil de contabilizar dentro de cada ejercicio: es un gasto más y como tal debe figurar a la hora de presentar nuestras declaraciones, impuestos, etc.El renting es un gasto fiscal deducible, siempre que el bien objeto del acuerdo esté destinado a uso profesional. Conseguiremos una inyección de dinero y la empresa o el profesional pueden desgravarse los impuestos en su declaración.
  • La renovación de un bien en un plazo máximo de 5 años acaba con el riesgo de quedar obsoletos: siempre hay bienes de última generación, el equipamiento más moderno del momento sin la necesidad de hacer un gran desembolso periódicamente.
  • El contrato de renting no está influido por las fluctuaciones en los tipos de interés.
  • El renting no suma CIRBE. Es decir, la empresa que alquila el bien no aumenta su endeudamiento. Esto significa que puede obtener un bien a través del, renting y solicitar otro tipo de financiación para otro fin empresarial, sin limitar sus posibilidades de obtenerla.