Redacción Gedesco | 1 Noviembre 2016

Por qué una empresa debería utilizar renting

Ventajas que tiene para las empresas alquilar en lugar de comprar

El renting es un contrato de alquiler de bienes muebles, es decir, de bienes que no son viviendas. Se trata de un tipo de financiación por el que una empresa o profesional  autónomo, el llamado arrendador, cede el uso de un determinado bien a otra empresa o persona, el llamado arrendatario, a cambio de recibir una cuota mientras dure el contrato. El abono de la cantidad de dinero pactada puede fijarse de forma mensual, trimestral o anual, en función de lo que acuerden las dos partes interesadas. Además, en la cuota de renting se incluye el mantenimiento y los posibles siniestros que se produzcan.

El renting es un tipo de alquiler libre, que debe cumplir con el Código Civil y el Código de Comercio. Esto significa que la duración del contrato, las contraprestaciones, así como  las indemnizaciones deben fijarse en las cláusulas del documento. Los bienes más utilizados en los contratos de renting son los vehículos, los equipos informáticos, maquinaria de todo tipo y mobiliario laboral.

Renting: una opción útil para ambas partes

El renting o alquiles de bienes es un tipo de financiación muy útil para empresas que necesitan un bien determinado para realizar una actividad empresarial o para abrir una nueva línea de negocio. Por otro lado, las empresas que necesitan liquidez y tienen bienes disponibles que pueden alquilar, tendrán ante sí una gran solución de financiación. En definitiva, un win to win, en donde todas las partes ganan.

Ventajas del renting

El renting es una opción que las empresas deben considerar por las ventajas que conlleva:

  • El cliente puede disponer de un bien sin tener que desembolsar una gran cantidad de dinero. El arrendador consigue un dinero para su negocio, sin la necesidad de endeudarse ni de prescindir de sus bienes.
  • El arrendador da salida a bienes en propiedad, evitando su obsolescencia programada. Es decir, obtiene una rentabilidad.
  • Los bienes alquilados en una operación de renting no se incorporan al patrimonio de la empresa que lo alquila, y, por tanto, no influyen en el balance de la corporación.
  • El contrato de renting no está influido por las fluctuaciones en los tipos de interés.
  • La empresa o profesional que alquila el bien no se endeuda, por lo que la tesorería de la empresa se mantiene intacta. Sin embargo, puede disponer de un bien necesario para su actividad empresarial.
  • El renting es un gasto fiscal deducible, siempre que el bien objeto del acuerdo esté destinado a uso profesional. Conseguiremos una inyección de dinero y la empresa o el profesional pueden desgravarse los impuestos en su declaración.
  • Las cuotas que paga el cliente deben ir con su IVA correspondiente, pero también se puede deducir fiscalmente.
  • En los contratos de renting se permite que el cliente adquiera el bien, una vez finalice el acuerdo. Evidentemente, para poder llevar a cabo esta cláusula, el cliente ha de haber pagado la totalidad de los plazos.
  • El renting no suma CIRBE. Es decir, la empresa que alquila el bien no aumenta su endeudamiento. Esto significa que puede obtener un bien a través del, renting y solicitar otro tipo de financiación para otro fin empresarial, sin limitar sus posibilidades de obtenerla.
  • Ahorra costes. Si, por ejemplo, una empresa decide comenzar a servir los productos a domicilio. Necesita vehículos para ello, por lo que hace una inversión comprando una flota de motos. El negocio va mal, y la empresa ha hecho la inversión. Sin embargo, si hubiera optado por el renting, esa inversión no hubiera existido y, por tanto, no se hubiera endeudado. El riesgo asumido en una nueva aventura empresarial es sensiblemente menor.
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