Redacción Gedesco | 28 Octubre 2015 | Factoring

Ventajas del factoring para pymes y autónomos

El factoring es una de las modalidades de financiación más sencillas de obtener y que genera numerosos beneficios para las pequeñas empresas y autónomos. Las grandes corporaciones cuentan con otras vías de financiación, como por ejemplo, la emisión de acciones. Además tienen un volumen de facturación que les permite renegociaciones de deuda y otras cuestiones a las que las pymes y, especialmente los autónomos, no pueden acceder.

El factoring es una buena opción en el caso de que la pequeña y mediana empresa necesite financiarse. Lo es más, si cabe, en el contexto actual, con altas tasas de morosidad que afectan principalmente a la pyme y al trabajador por cuenta propia. La fórmula de financiación que estamos analizando es perfecta en este caso, porque permite eliminar el riesgo de impago, los problemas derivados de los retrasos en el cobro y, además, permite conseguir liquidez de forma sencilla y rápida.

Ventajas del factoring en el caso de los autónomos

Es una modalidad de pago que puede ser muy útil para los profesionales autónomos. Una entidad financiera se encarga de adelantar al trabajador por cuenta propia el dinero de todas sus facturas, antes de cobrarlas. Esto aporta una liquidez y una solvencia que le permite continuar con su negocio y pagar a sus proveedores. Muchas veces, los trabajadores autónomos terminan por cerrar sus negocios por falta de liquidez, ya que dependen de cobrar facturas emitidas que no acaban de llegar, y al tratarse de un negocio pequeño, no se cuenta con liquidez suficiente para hacer frente a todos los gastos o pagar los materiales necesarios. Por eso, el factoring se posiciona como una solución para estos trabajadores.

Ventajas del factoring para las pymes

Los expertos suelen recomendar a las pequeñas y medianas empresas que se lancen al exterior. Que exporten y que se internacionalicen. Estamos ante un momento en el que las ventas a otros mercados son un negocio rentable, especialmente en algunos sectores. Los productos españoles se perciben muy bien fuera de nuestras fronteras. Además, la caída del euro ha abaratado estos productos en el exterior, lo que genera una situación propicia para la exportación.

Sin embargo, para poner en marcha un plan de expansión se necesita invertir dinero para, por ejemplo, crear una tienda online, desarrollar un sistema logístico, realizar estudios de mercado en los países en los que se quiera vender, etc. En definitiva, asegurar el éxito de las nuevas operaciones.

Esto puede suponer un desajuste en los ingresos y los gatos de la empresa, y se necesitará liquidez para poder desarrollar un plan con garantías de éxito. Para ello, existe el llamado factoring de exportación. La pequeña o mediana empresa preparada para dar el salto, contará con liquidez para iniciar la actividad exportadora. Este tipo de factoring para las pymes es una manera de financiación en la que la entidad adelanta el cobro de las ventas o servicios que comercializará la pyme en cuestión. El objetivo es seguir desarrollándose y creciendo en el país de destino, sin que se resienta la estructura estable que tenemos en el país de origen.

Durante la crisis, las entidades bancarias pusieron muchas dificultades a la hora de financiar a las empresas, lo que supuso el auge de una serie de alternativas para poder conseguir financiación. El factoring se posiciona como una de las más ventajosas, especialmente para las pymes y los autónomos, ya que es una manera eficaz y rápida de conseguir liquidez, asegurando la continuidad y el crecimiento de las compañías. Además, la entidad con la que se firma el acuerdo de factoring se ocupa de todo, facilitando los trámites.

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