Redacción Gedesco | 20 Febrero 2013 | Economía para todos

Una definición económica de la pobreza

Desde un punto de vista económico, la pobreza suele definirse como la “carencia de los bienes y servicios necesarios para satisfacer las necesidades básicas”. Establecer una definición irrebatible de este concepto, sin embargo, no es tan sencillo como parece: por un lado, el término “necesidades básicas” es, cuando menos, impreciso; y por otro, la pobreza suele ser relativa, es decir, depende del contexto y se establece en comparación a otras personas o países. Además, como señala esta investigación sobre el tema, el concepto puede verse afectado por particularidades religiosas y culturales.

De este modo, se habla de pobreza absoluta y relativa. La primera se refiere a la situación del individuo independientemente de la de los demás, y existe cuando este no puede satisfacer sus necesidades físicas: falta de nutrición, vestimenta o vivienda. La segunda indica una situación de carencia en relación a otras personas, y puede darse el caso de que, incluso aunque estén cubiertas las necesidades materiales básicas, no lo estén las inmateriales: en este sentido, un analfabeto o una persona excluida de la participación de la vida social también puede considerarse pobre.

Englobando todos estos aspectos, una buena definición es la que ofrece el economista Alexander Schubert: “Pobreza significa no tener suficiente para comer, una elevada tasa de mortalidad infantil, una baja esperanza de vida, pocas oportunidades educativas, escaso acceso al agua potable, inadecuado cuidado de la salud, inadecuadas condiciones de vivienda y poca participación en los procesos de toma de decisiones”.

Una manera de medir la pobreza es definir una cesta básica de bienes y servicios, algo así como una cesta de la compra mínima, y establecer su precio. A partir de ahí, comprobando los ingresos de las personas o las familias, puede comprobarse cuántos no tienen dinero para adquirir esa cesta básica. Esos serán los considerados pobres. Con todo, este método no tiene en cuenta varios factores importantes (y más aún en la España de hoy) como los ingresos obtenidos fuera de las vías oficiales (el dinero negro, vamos).

Según datos de la ONU, una séptima parte de la población mundial, más de 1.000 millones de personas, viven en condiciones de pobreza. Y es que no hay que olvidar que, más allá de la frialdad de las definiciones, lo que cuenta es el drama personal de quienes están en esta situación.

Foto | Wolfgang Lonien

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