Redacción Gedesco | 27 Febrero 2014 | General

¿Es el Tratado de Basilea III la solución al problema crediticio?

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Preparar a las entidades bancarias contra futuras crisis. Ese es el objetivo de este tratado por el que se ponen en marcha unas medidas que tienen como fin mejorar la solvencia de los bancos. De este modo, se dota al sistema financiero de una mayor estabilidad y se podrán prevenir situaciones como la crisis que desencadenó en 2008 la caída de Lehman Brothers, que con una bancarrota de 430.000 millones de euros, la más grande de la historia, fue el detonante definitivo para el estallido del mayor crack financiero desde 1929.

Una desconfianza creciente en el sector bancario

Obviamente, estas medidas no le han sentado muy bien a los bancos, que ya están empezando a ver cómo aumenta el control y la presión sobre ellos. De hecho, una de las medidas que mayor controversia ha tenido para los bancos españoles es que ya no puedan computar como recursos propios de primera categoría (core capital), sus activos fiscales diferidos.

Por otro lado, también hay un profundo malestar en la sociedad, ya que se considera a los bancos como uno de los principales culpables de la crisis económica. Si unimos la disminución del flujo crediticio a la desconfianza en los bancos, tenemos como resultado una constante reducción del crédito bancario desde 2011. Tal y como pone de manifiesto el Banco de España al confirmar que, en el verano del 2013, la evolución del crédito estaba en torno al -6%.

Es por ello precisamente que los hogares y las empresas han tenido que buscar otras alternativas a la financiación bancaria como el factoring, las líneas de crédito de otras entidades financieras o el descuento de pagarés. Alternativas consolidadas fuera de nuestras fronteras que cada vez se imponen con más fuerza en nuestro país.

De ahí la necesidad para las autoridades económicas de emprender medidas que además de asegurar la solvencia de las entidades bancarias, devuelvan poco a poco la confianza de la sociedad en este sector.

Progresividad de las medidas

Para resumir, las reformas se sostendrían sobre tres pilares fundamentales: el aumento de la calidad y la cantidad de la base del capital regulador, la creación del coeficiente de apalancamiento, y la introducción de elementos macro que prevengan riesgos sistémicos.

Al principio del 2013 ya entraron en vigor algunas de las exigencias de Basilea III, pero no será hasta 2019 cuando sean de obligado cumplimiento. Sin embargo, uno de los problemas que suele pasar en estos casos es que, al no ser de obligado cumplimiento, la implantación de las medidas se va alargando hasta que ya no queda otro remedio que hacerlo. Por tanto, sí que sería necesario que se estableciera un mecanismo para que realmente se vayan poniendo en marcha las medidas de una manera progresiva.

Sin embargo, cabe preguntarse qué habría pasado si, en vez de esperar a que sucediera una de las peores crisis económicas por las que hemos pasado, se hubieran puesto en marcha medidas al primer síntoma de que algo no funcionaba bien en el sector bancario. Aún siendo conscientes de que la magnitud de la crisis era muy difícil de dilucidar, a lo mejor los efectos hubieran sido menores si se hubieran llevado a cabo mayores controles sobre el sector bancario.  ¿No crees?

Afortunadamente, como ya hemos adelantado, existen otros tipos de financiación alternativas a los créditos bancarios que nos evitan tener que depender solo de los bancos.

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