Redacción Gedesco | 3 Mayo 2016

Tipos de préstamos amortizables y cómo se ejecutan

Tipos de préstamos amortizables y cómo se ejecutan

Un préstamo es una operación financiera en la que una persona o una empresa presta a otra una cantidad de dinero. Es una operación en la que intervienen dos partes: el llamado prestamista y el llamado prestatario. El primero de ellos, el prestamista, es el que pone a disposición del prestatario el dinero, es decir, el que lo presta. El prestatario es quien recibe el dinero, y el que se compromete a devolver la cantidad al prestamista, en una serie de plazos y con unos intereses y tiempo determinados.

Un préstamo puede ser amortizable. Término también conocido como préstamo de inversión. Un préstamo amortizable es aquel que se reembolsa en pagos de periódicamente y con el mismo importe. La particularidad principal de este tipo de préstamos es que suelen estar destinados a inversión, es decir, que los solicitan profesionales autónomos o empresas para invertir el propio negocio.

Por ejemplo, para comprar equipos nuevos, maquinaria, herramientas para impulsar el una nueva línea de negocio, etc. Por ello, estos préstamos amortizables o de inversión, están adaptados a la situación empresarial del que lo solicita. Para devolver el importe prestado se fija una comisión inicial teniendo en cuenta el perfil de riesgo de la empresa o profesional, y un interés del 0%, que podrá ir pagando y amortizando, en función de lo que vaya ganando de su inversión.

Por tanto, un préstamo amortizable o de inversión es un dinero que se pide a una entidad para invertir en la empresa, y se devuelve con los beneficios de esta inversión. Si, por ejemplo, la empresa A, compañía textil que produce prendas de ropa, quiere comprar maquinaria nueva para fabricar más vaqueros, pide un préstamo amortizable que irá devolviendo con lo que gane de los nuevos vaqueros que vaya vendiendo.

Tipos de préstamos amortizables

Hay que tener en cuenta que el término amortizable hace referencia a la finalidad a la que se va a destinar el capital prestado,  los términos amortizados. Esto es importante porque hay diferentes formas de realizar la amortización o devolución. A esto se le denomina “sistema amortizativo” o “sistema de amortización” del préstamo, y existen dos variantes:

  • En primer lugar, están los préstamos amortizables a través de un reembolso único del principal al final de la operación. Este tipo de préstamo amortizable es aquel en el que el prestatario, la empresa o profesional que recibe el dinero, devuelve el importe en un solo pago, con el interés fijado, después de haber obtenido los beneficios de su inversión.
  • Por otro lado, encontramos los préstamos reembolsables a través de una serie de pagos periódicos que constituyan renta. Es decir, que se fracciona el importe total prestado en pagos parciales (las llamadas cuotas de amortización), con vencimientos periódicos, que se pagan de forma conjunta  junto a los intereses. Esto da lugar a los términos amortizativos.

Es importante destacar también que los préstamos amortizables son flexibles. Cuando una entidad financiera concede un préstamo amortizable suele dar facilidades a la empresa o al profesional para ir devolviendo el capital prestado como mejor le venga.

Esta es la razón por la que estos préstamos no suman CIRBE. Es decir, no se entra a formar parte de la lista de morosos, sino que la empresa que lo solicita puede ir  amortizando o devolviendo el dinero prestado, según vaya ganando de la inversión para la que se ha utilizado el dinero. Es un préstamo que se devuelve derivado de la inversión realizada.

Las entidades financieras suelen conceder estos préstamos para ayudar a emprendedores y nuevas empresas con proyectos innovadores, para apostar por ellos.

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