Redacción Gedesco | 8 Enero 2016

Cómo funciona la suspensión de pagos

Cómo funciona la suspensión de pagos

Durante la crisis económica, muchas empresas se han visto en una situación de suspensión de pagos, por problemas financieros en la compañía. Estos años atrás no han parado de escucharse diferentes términos relacionados con las dificultades de las empresas. Quiebra, suspensión de pagos, concurso de acreedores, proceso concursal, desaparición de la empresa, etc. En líneas generales todos ellos tienen que ver con la falta de liquidez de las empresas y las deudas con acreedores y proveedores, producidas por los impagos.

Qué es la suspensión de pagos

La suspensión de pagos es una situación que se produce cuando una empresa no puede hacer rente a sus deudas, por falta de liquidez. El momento en el que una empresa tiene muchas deudas, pero no tiene liquidez para asumirlas, se encuentra en una situación de suspensión de pagos. Una vez se produce esta situación, se procede a realizar un proceso concursal o también llamado concurso de acreedores.

Concurso de acreedores tras la suspensión de pagos

El concurso de acreedores es una figura jurídica a la que se acogen las empresas cuando no pueden hacer frente a las deudas, para llegar a un acuerdo entre el acreedor y el deudor sobre el modo de pagar la deuda contraída. El proceso concursal permite congelar el pago de las deudas y los expertos se encargan de evaluar si son dificultades financieras pasajeras o no.

Definición de concurso de acreedores

El concurso de acreedores es el procedimiento legal que se produce cuando una persona física o jurídica no puede hacer frente a la totalidad de los pagos que adeuda. Esta situación abarca la suspensión de pagos y la quiebra.

Este procedimiento se creó con el fin de paliar los efectos de la insolvencia y que la máxima cantidad de acreedoras puedan cobrar lo máximo posible de sus ventas o servicios prestados.

Por tanto, la suspensión de pagos es el proceso inmediatamente anterior a un concurso de acreedores. No significa que la empresa desaparezca, sino todo lo contrario, es un mecanismo que se pone en marcha apara procurar que la actividad de la empresa continúe. Los trabajadores de una empresa que haya iniciado un proceso concursal por una suspensión de pagos, seguirán cobrando sus sueldos hasta que se resuelva la situación. Aunque las deudas no se abonen, los salarios de los empleados no se dejan de pagar, y si la empresa no cuenta con fondos disponibles, se suele recurrir al Fondo de Garantía Salarial.

Una vez la empresa ha iniciado un concurso de acreedores voluntario, los gestores seguirán llevando la gestión de la actividad empresarial, pero sus decisiones podrán ser vetadas por un juez, o por los que el juez haya nombrado administradores concursales. Estos administradores son, normalmente tres personas: un abogado que tenga un mínimo de cinco años de servicios; un auditor o economista (todos ellos colegiados también con cinco años de experiencia), y un acreedor. La función principal de los administradores es la identificar el patrimonio de la compañías y velar por él. A continuación, ponen en marcha una serie de acciones para procurar salvar la empresa. Entre ellas se comprueba que no haya habido fraude, se venden activos, fijar convenio, liquidar la compañía, etc. todo ello debe efectuar se en dos meses. 60 días es el plazo que da el juez a los administradores concursales para todo el proceso, una vez ha aceptado el concurso de acreedores. En algunos casos, puede ampliarse un mes adicional, si el caso es realmente complejo.

Una vez resuelto el concurso, los deudores que cobrarán son los llamados acreedores con privilegios, y lo harán siguiendo este orden: los trabajadores de la empresa, las administraciones públicas y los deudores con garantías reales (las deudas hipotecarias, por ejemplo)y las entidades bancarias. Los últimos en cobrar son todos los demás: los bancos que no tengan garantía de cobro, los proveedores y los suministradores. En último lugar estarían los eventuales clientes afectados por esta situación.

También es importante saber que la quita, es decir, la parte de deuda que no puede saldarse tras el concurso, debe estar por debajo del 50% de la cantidad adeudada.

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