Redacción Gedesco | 12 Septiembre 2013 |

Seguros vinculados a la hipoteca. Los obligatorios y los no tanto

Al formalizar un préstamo hipotecario es habitual suscribir varios seguros. Las entidades que conceden la hipoteca indican la “obligatoriedad” de suscribir determinadas pólizas y la “recomendación” de contratar algunos más. Sin embargo, más allá de la política comercial de cada entidad, la Ley no siempre se corresponde con lo que los bancos indican.

Lo cierto es que el único seguro obligatorio que se vincula a la hipoteca es el seguro del hogar. El inmueble que sirve de garantía para el préstamo debe estar cubierto ante el riesgo de incendio o explosión y los daños causados por elementos naturales (tormentas, granizo, hundimientos del terreno, tempestad, etc.) El seguro no tiene por que ser un multiriesgo, sólo estamos obligados a cubrir el edificio (continente), lo que respecta al contenido (muebles, responsabilidad civil, etc.) no es obligatorio, otra cosa es que aprovechando la ocasión se haga un seguro completo.

Otro que tradicionalmente se suelen vincular a la hipoteca es el seguro de vida. Se pretende cubrir el hecho de que uno de los que suscriben la hipoteca fallezca, en cuyo caso el seguro se ocuparía de pagar el capital correspondiente a su parte. En este caso el seguro no es obligatorio (por Ley) aunque en muchos casos puede ser recomendable.

Respecto a este tipo de seguros, se suelen contratar para cubrir la totalidad del préstamo, Ante esto podemos encontrarnos con dos posibilidades, que el capital del seguro se actualice año a año en función de la cantidad que reste por pagar (seguro de amortización) o que se mantenga fijo (seguro de vida tradicional). En el primer caso, como es lógico, todo lo que se cobraría en caso de fallecimiento sería para amortizar ante la entidad prestataria el importe de la indemnización.

En el segundo caso, al ir menguando año a año la deuda, se produce un excedente tras amortizar el préstamo, ese excedente sería para los beneficiarios que los contratantes designen en la póliza.

Aparte de éstos, las entidades suelen intentar que el cliente contrate otros tipos de pólizas, como por ejemplo los seguros de desempleo. El banco presta el dinero en función de la capacidad de pago de los solicitantes, pero si alguno de éstos se queda en el paro su capacidad suele verse mermada y por eso se recomienda contratar un seguro que en caso de que se dé esta circunstancia la compañía aseguradora se haría cargo de una parte o de la totalidad de las cuotas mensuales a pagar.

Este tipo de seguro tampoco es obligatorio. El banco puede presionar para que se contrate, incluso amenazando con no conceder el préstamo si no se contrata esta póliza pero lo que el cliente debe saber es que la Ley no le obliga, otra cosa es la forma de actuar de la entidad que le preste el dinero.

También se suele vincular la hipoteca con la contratación de un plan de pensiones. Este caso es todavía más claro ya que no hay obligación alguna de suscribir este producto. Generalmente el banco suele ofrecer unos tipos de interés bonificados si se contrata un plan de pensiones, pero no puede obligar a ello.

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