Redacción Gedesco | 6 Septiembre 2016

Riesgos financieros de una empresa en fase de internacionalización

Riesgos financieros del comercio internacional

Cuando una empresa decide exportar, enfrenta una serie de riesgos relacionados con la gestión logística. ¿Cuántos empleados contratar para abordar el nuevo mercado? ¿Qué tipo de perfil? ¿Busco aliados en el país de destino o implanto una sede? ¿Busco un distribuidor? ¿Necesitaré un partner logístico en el nuevo país? Todas estas cuestiones forman parte de la gestión empresarial. Sin embargo, existen otras directamente relacionadas con riesgos financieros. Elementos que pueden variar durante el proceso de fabricación y venta de productos al exterior, y que afectan al beneficio neto por producto de la compañía. Estos riesgos son: el riesgo de crédito, el riesgo de cambio y el riesgo del tipo de interés.

Riesgo de crédito

Es el riesgo de que se produzca un impago. Al igual que ocurre en nuestro país, existe la posibilidad de que un cliente no quiera o no pueda pagarnos, a pesar de haber cumplido con nuestra parte. Además, en otros países del planeta también se producen retrasos en los pagos, similares o superiores a los que tenemos en España. Por ello, resulta interesante cubrirnos las espaldas para asegurar la cobranza de nuestras ventas.

Ya es complicado gestionar los retrasos con clientes del propio país. Las diferencias horarias y lingüísticas pueden complicar aún más este tipo de gestiones en el extranjero. Sin embargo, se puede acelerar el cobro de las facturas emitidas a clientes extranjeros a través de soluciones financieras que permiten adelantar los importes de dichas facturas. De este modo, la empresa no tiene que esperar a que el cliente le pague. Una entidad financiera, se encargará de adelantar el dinero correspondiente. Esta modalidad, conocida como factoring internacional o factoring de exportación, permite obtener liquidez en un momento crítico para el equilibrio de caja.

El riesgo de cambio

Si las exportaciones se realizan dentro de la Unión Europea, en aquellos países que pertenecen a la moneda única, este riesgo desaparece. Sin embargo, permanece en países muy cercanos como Marruecos, Suiza, Inglaterra, Noruega o Dinamarca (que tienen una moneda diferente al Euro). Por supuesto, si deseamos entablar relaciones comerciales con países asiáticos, latinoamericanos o los Estados Unidos, tenemos que tener en cuenta el riesgo de cambio.

Consiste en las variaciones existentes entre el valor de las monedas en origen y en destino. El valor de las mismas fluctúa, con lo que el valor pactado de nuestros productos a la hora de facturar también puede variar en el tiempo.

El riesgo del tipo de interés

Del mismo modo que los valores monetarios fluctúan, lo hacen los tipos de interés. De hecho, vivimos un momento histórico de tipos bajos, cuestión que certifica lo que han variado en los últimos años. Es importante tener en cuenta que dichas modificaciones de valor pueden afectar al endeudamiento de una compañía, así como a los periodos de pago de intereses a entidades de crédito. Para este tipo de situaciones, es interesante abordar opciones financieras que permitan no depender de dichos cambios. El factoring, por ejemplo, permite obtener liquidez sin añadir riesgos al nivel de endeudamiento, conociendo en todo momento los costes derivados de su utilización.

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