José Antonio Calvo | 30 Marzo 2015 | Consejos para empresas

¿Cómo realizar una reestructuración de deuda?

¿Cómo realizar una reestructuración de deuda?

Una reestructuración de deuda es una modificación de las condiciones de pago sobre una entidad (sea o no financiera) a la que se le debe dinero. Dicho de otro modo, lo que vamos a intentar en una reestructuración de deuda es que aquella entidad o persona que no puede hacer frente a una serie de pagos que vencen, pueda reorganizar estas condiciones de pago para poder liquidarlas en el futuro. Una reestructuración de deuda puede aplicarse a personas, empresas e incluso países. Seguro que habéis leído y escuchado el caso de Grecia y la necesidad de que reestructure la deuda que tiene pendiente el Gobierno de dicho país. Nosotros nos vamos a centrar en el mundo empresarial, y vamos a contar los pasos y diversas situaciones que se dan en un proceso de reestructuración de deuda de una empresa.

En este caso, una reestructuración de deuda es un plan para aportar viabilidad a la empresa. Un ejemplo simplificado, pero fácil de entender, sería el de una corporación que ha solicitado un crédito al banco. Imaginemos que, en la fecha marcada para su devolución, la compañía no puede hacer frente a él. En este caso se podría iniciar una reestructuración de deuda, con dos objetivos. El primero de ellos, asegurar la viabilidad de la organización empresarial, y que esta no cese su actividad ahogada por las deudas. En segundo lugar, que el acreedor cobre. ¿Cómo conseguir estos dos objetivos? Existen diversas vías, aunque las más comunes dentro de proceso de reestructuración de deuda son:

  • Retrasar el vencimiento de la deuda.
  • Incorporar nuevos mecanismos adicionales de financiación que permitan hacer frente al pago en la fecha establecida.
  • Acceder a liquidez o recursos que permitan el pago de la deuda en las fechas marcadas.

Entramos en este punto en una pura negociación. Tanto la empresa como la entidad o entidades acreedoras tienen que intentar llegar a un acuerdo, en donde se generen sinergias y caminos que permitan satisfacer la deuda contraída. Si la intención de la empresa es reestructurar su deuda, tiene que preparar concienzudamente un plan de negocio en el que se explique y detalle cuál es la situación económica y financiera, así como el estado real de la deuda.

En este apartado, deben incluirse unas previsiones de tesorería a corto plazo, y también una proyección realista de cuáles serán los flujos de caja a partir de un año vista. Posteriormente, y una vez conocida cuál es la situación real de la compañía, ésta deberá aclarar en el documento cuál es su propuesta de viabilidad. Dicho de otro modo, qué tiene pensado hacer para conseguir pagar lo que debe en el futuro. No estamos hablando de posponer el pago sin más, sino de ofrecer unas contrapartidas de pago (por ejemplo, canjear acciones de la empresa) y una demostración basada en hechos de que realmente se utilizarán instrumentos financieros alternativos que permitirán hacer frente a la deuda en los nuevos plazos que se marquen. En el caso de que existan compromisos de pago con proveedores o Administraciones Públicas, estos deben quedar recogidos también en este documento, puesto que es una información relevante a la hora de calcular nuevas opciones de pago.

Este plan es la base de todo el trabajo de reestructuración de la deuda. En torno a él giran las oportunidades de que el negocio sea viable y pueda continuar o que, por el contario, se vea abocado a un posterior concurso de acreedores. Y, quién sabe, si a una liquidación y fin de actividad empresarial.

 

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