Redacción Gedesco | 12 Agosto 2013 |

Dónde se deben reducir los costes de la empresa

reducir los costes de la empresaMuchos empresarios saben que están gastando de más y que una reducción de costes se hace necesaria para la supervivencia del negocio. Sin embargo, a veces resulta difícil decidir qué costes son los que se pueden recortar y cuáles no. Ahí está la clave.

Algunos comparan esta operación para reducir los costes con una cirugía. Hay empresas que deciden someterse a liposucciones para eliminar grasa, pero acaban yendo más allá y lo que eliminan es el músculo que permite a la compañía moverse y crecer. Todos estamos de acuerdo en que reducir costes es un pilar fundamental para cualquier empresa. Veremos dónde es más conveniente meter la tijera.

¿Seguro que no hay más remedio que reducir la plantilla?

Como ya hemos dicho tampoco podemos volvernos locos reduciendo costes y que ese ahorro acabe afectando al terreno operativo de la empresa y provoque precisamente el efecto contrario. Es decir, nos haga gastar mucho más dinero a la larga. Esto ocurre a menudo cuando algunas empresas deciden ahorrar reduciendo su plantilla. Normalmente, estas medidas sólo responden a una visión cortoplacista de la situación y no a un plan definido de ahorro.

A menudo existen otras posibilidades alternativas a los despidos, como puede ser una reestructuración de la plantilla. De esta manera no se pierden recursos ni experiencia ni se corre el riesgo de fortalecer a la competencia. Para llevar a cabo reestructuraciones la comunicación interna debe ser fluida y con el mínimo secretismo posible. Lo cierto es que si hay que llegar a la reducción de personal, la empresa debe tener la certeza de que es la única salida posible.

Los principales obstáculos para la reducción: rutina y descoordinación

La rutina suele ser enemiga de la reducción de costes. Es probable que existan comportamientos o acciones que se hacen de una determinada manera “porque siempre se han hecho así”, pero que estén suponiendo un coste prescindible para la empresa. Esto quizá afecte más a las pequeñas empresas o a las empresas familiares, que tienen más interiorizadas las rutinas.

Otro de los obstáculos a la reducción de costes puede ser la falta de coordinación o de compromiso por parte de algunos directivos o responsables. Otras veces no se lleva a cabo sencillamente porque no se sabe cómo hacerlo: no se sabe qué indicadores analizar o si se conocen los indicadores no se tiene la metodología para analizarlos con el rigor debido.

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