Redacción Gedesco | 14 Enero 2013

¿Qué es un bróker?

Los brókers son personas o entidades que actúan como intermediarios entre un comprador y un vendedor en una transacción de valores (por ejemplo, de acciones), cobrando una comisión. El bróker no toma ninguna posición propia, ni siquiera con duración temporal, sino que se limita a unir dos posiciones (compra-venta) al precio que resulte satisfactorio para las dos partes.

Definición en Español

La palabra inglesa no es un derivado del verbo to break (romper), debido a la imagen de “rompedores” y “agresivos” que suelen tener los agentes de bolsa. Bien distinto, el origen del vocablo bróker proviene en realidad de Francia, de la palabra anglo-normanda brocour.

En la Edad Media, un brocour era un vendedor de vino al por menor, alguien que compraba una barrica y vendía su contenido por vasos después de taladrarla con una broca. O sea, un minorista, un intermediario. Después, según está documentado desde el siglo XIII, el término pasó a designar, en general, a un distribuidor, un agente, un intermediario, y ya en 1706 se encuentra registrado el término stockbroker para referirse a agentes o corredores de Bolsa.

Su característica fundamental, desde su propia etimología, es pues la de actuar como intermediarios.

¿Qué hacen los agentes de bolsa?

En general, un bróker es un agente independiente encargado de poner de acuerdo a compradores y vendedores de un determinado producto (en la actualidad, esta definición designa casi siempre a alguien que trabaja en el mundo de los productos financieros). El bróker puede representar al comprador o al vendedor, pero no a los dos al mismo tiempo.

En el caso de la Bolsa, por ejemplo, el bróker se encarga de comprar o vender las acciones en nombre de sus clientes. Hoy, la mayoría no trabaja de manera independiente y aislada, sino que suelen estar agrupados en gestoras o sociedades de gestión de carteras.

En el mercado español, la mayoría de los bancos y cajas cuentan con su propio servicio de brokerage (anglicismo referido al servicio de intermediación en operaciones de inversión), pero también hay compañías específicas de importancia como Renta 4, Gaesco, Inversis o Ibersecurities.

Los brókers, por supuesto, cobran una comisión por llevar a cabo la operación que se les ha encargado: son los llamados costes de intermediación. Las comisiones se establecen sin límites legales, aunque son negociables y suelen depender del volumen de las operaciones y de la cantidad de efectivo implicado. En cualquier caso, los intermediarios están obligados a hacer públicas sus tarifas y a comunicarlas a la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores).

¿Cómo ser bróker?

Para ser bróker hay que cumplir una serie de condiciones:

La CNMV: lo primero que debes hacer es registrarte oficialmente en la Comisión Nacional de Mercado de Valores, un organismo público que depende de la secretaria de Estado de economía y que se encarga de supervisar los mercados de valores en España.

Estudios: No, no es necesario tener la carrera de economía, o empresariales aunque sí recomendable ya que se suele buscar gente preparada para ello, pero lo más importante es que tengas una buena formación financiera, ya sea a través de tu formación académica o lo más importa, un currículum profesional espectacular.

Cualidades:

  • Altos conocimientos de informática.
  • Idiomas; sobre todo dominar el Inglés.
  • Dotes comerciales.
  • Control de nervios ante situaciones imprevistas del mercado.
  • Trabajar bajo alta presión

¿Por qué contratar a un bróker?

Utilizar un bróker tiene ventajas, puesto que conoce muy bien el mercado y tiene las herramientas para llegar a un amplio número de compradores o vendedores, con lo que aumentan las posibilidades de éxito de la operación.

Su importancia en el mundo financiero fue creciente a lo largo de todo el siglo XX, hasta el punto de convertirse en una pieza fundamental del mismo (llegando a estar en el centro de la cada vez más grande especulación de todos los mercados, como demostró el hecho de que uno solo de ellos fuera capaz de arruinar a un banco como Société Générale).

La película de Oliver Stone Wall Street (1987) y el personaje de Gordon Gekko que en ella encarnaba Michael Douglas son responsables en buena medida de la imagen del bróker que ha quedado grabada en el imaginario popular: despiadado, ambicioso y sin escrúpulos. Si el filme hace honor a la verdad o si la realidad es mucho más banal y aburrida… es algo que dejaremos a la opinión de cada lector de este blog.

 

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