Redacción Gedesco | 3 Enero 2017

¿Qué es un contrato forward?

¿Qué es el contrato forward?

Un contrato forward es un instrumento financiero derivado, y también denominado contrato a plazo.

Se trata de un contrato a largo plazo entre dos partes con el objetivo de comprar o vender un activo a un precio fijado y en una fecha determinada. El contrato forward obliga a sus participantes a comprar o vender el activo en una fecha específica futura a un precio.

Se construye partiendo de cierto subyacente a su precio actual y costo de financiamiento. Los más comunes son los negociados en las tesorerías sobre monedas, metales e instrumentos del renta fija. La principal diferencia con los contratos de futuros es que los forward se contratan fuera de mercados organizados, o también llamado “operaciones over the counter”.

Los contratos forwards son sencillos y habituales en todo tipo de actividades financieras, y no es necesario que se ajusten a los estándares de un mercado determinado, ya que son considerados instrumentos extra bursátiles. En un contrato forward, el comprador se compromete a adquirir la mercancía a un precio y en un tiempo pactado. Por su parte, el vendedor, se compromete a entregar la mercancía.

Modalidades del contrato forward

modalidades contrato forward

Estos contratos tienen tres modalidades:

  1. Los que no generan utilidades. Un ejemplo de ello es la del petróleo, ya que el almacenamiento de este producto es muy costoso, por la necesidad de tener instalaciones especiales, contra incendios y contaminación. Además, el petróleo es relativamente barato por unidad de volumen, lo que hace que el coste de almacenamiento sea importante.
  2. Aquellos que generan utilidades o rendimientos fijos o dividendos. Estos son los casos de forwards sobre bonos o acciones.
  3. Los que generan utilidades que se reinvierten. En esta modalidad son aquellos en los que, por ejemplo, se firma “un contrato con el banco B mediante el cual A y B acuerdan fijar una tasa del 10% anual, para un plazo de un año, sobre la cantidad de dinero preestablecida. Transcurrido el año, si ocurre lo que temía A y las tasas de interés bajan por ejemplo al 8%, el banco B pagará la diferencia entre la tasa acordada (10%) y la tasa vigente de mercado (8%), es decir 2% sobre la cantidad de dinero acordada. Si por el contrario las tasas suben al 12% A deberá pagar a B la diferencia”,  tal y como se detalla Rodríguez de Castro  en su obra “Introducción al Análisis de Productos Financieros derivados”.

Normalmente, lo habitual es que estos contratos se utilicen en la tercera modalidad, es decir, en operaciones sobre divisas. Pero para que esta operación se produzca, es preciso que comprador y vendedor estén dispuestos y abiertos a realizar una negociación. Además, es necesario un parámetro de referencia en cuanto al tipo de cambio y los costes financieros de ambos países en el periodo de la operación.

El precio del contrato se estipula en función de los costes de cada institución financiera, así como el sobreprecio en función al riesgo de la contraparte, situación de mercado y utilidades.

Tipos de entrega

Una vez se termina el plazo, se pueden dar dos tipos de entrega:

  1. Por un lado, realizar el intercambio de la mercancía por el valor previamente acordado.
  2. Un intercambio a favor o en contra en efectivo del diferencial entre el precio al que se pactó, y el precio final en función de la situación mercado actual.

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