En múltiples ocasiones se habla más de lo que nos gustaría del término recesión económica, pero ¿qué es la recesión económica y qué efectos tiene sobre los países que se encuentran en esta situación?

Qué es una recesión económica

El término recesión económica se aplica en las situaciones en que los países que sufren crecimientos negativos en su PIB (Producto Interior Bruto) durante, al menos, dos trimestres consecutivos. Básicamente es un indicador de que la economía de un país se contrae de manera continua, lo que tiene una serie de consecuencias asociadas a la actividad empresarial, el consumo o la tasa de desempleo.

Qué significa recesión

El significado propiamente dicho de la palabra recesión, como dice su definición, es la disminución o reducción de la actividad económica en el conjunto de la economía y que afecta notablemente a múltiples indicadores clave de la economía de un país.

¿Cómo afecta a nivel mundial?

La globalización hace que situaciones en que se dé una crisis económica de países concretos o una cierta parálisis en la actividad económica o empresarial producida por múltiples factores, así como también aquellas en las que se puedan dar casos de pandemias o crisis a nivel global, alertando a los mercados mundiales y desencadenando una recesión que afecte a nivel mundial, es decir, a la economía global, por lo que una recesión supone reducir el crecimiento económico mundial.

Causas de la recesión económica

Pueden ser muchas las causas que desencadenen una recesión económica, entre otras podemos mencionar la situación prolongada de desaceleración económica, crisis sanitarias, pandemias…

¿Qué consecuencias tiene una recesión económica?

Partimos, por tanto, de un escenario en el que la economía de un país disminuye y que, como causa-efecto implica un descenso de la inversión, un aumento del desempleo y un descenso de salarios, derivados de la menor capacidad económica de las empresas y de la necesidad de amortizar puestos de trabajo por el descenso de la actividad empresarial.

De igual manera, dentro de las características comunes de la recesión económica, está que se produce un descenso del consumo, al haber menos personas ocupadas y con una capacidad económica menor el nivel de gastos de la población disminuye. Al haber menos consumo se acentúa el descenso de ingresos de los negocios, que vuelve a afectar a la pérdida de puestos de trabajo y al cierre de los negocios.

Sin embargo cuando la reactivación económica hace que el PIB crezca y se salga de la fase de recesión los efectos de ésta sobre la economía pueden tardar en desaparecer, ya que viene precedido por una considerable depresión económica. De hecho se estima que dicho crecimiento ha de ser superior a un determinado porcentaje, que depende de la capacidad económica del país, para crear empleo.

De la misma manera el consumo no se reactiva inmediatamente, ya que éste depende de la renta disponible de las personas y ésta no puede verse incrementada, bien porque no hay capacidad para generar empleo o bien aun en el supuesto de que sí se redujera el desempleo los salarios no permitieran un aumento del gasto personal.

De todas formas pensemos que la actividad económica sigue un comportamiento cíclico y que tras un proceso de recesión, más o menos prolongado, viene una recuperación económica que se acaba trasladando al resto de elementos de la actividad del país y que supone una mejora de las condiciones de vida.

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