Redacción Gedesco | 20 Marzo 2013 |

¿Qué es la autarquía?

La autarquía es un sistema de autosuficiencia económica, según el cual un país o región trata de autoabastecerse con sus propios recursos, produciendo en su seno todo lo que necesita para no tener que realizar intercambios comerciales con el exterior.

Autarquía es sinónimo de autosuficiencia. La palabra, de origen griego (autárkeia), vendría a significar “calidad o estado de bastarse a sí mismo”. En la Antigua Grecia, el término tenía connotaciones filosóficas e indicaba un ideal de vida: la del que se basta a sí mismo para ser feliz y no necesita de otra cosa que el ejercicio de la virtud. Se trataba de un concepto positivo: vivir en total libertad, sin depender de otros, sin deber nada a nadie.

Esta filosofía pasó pronto a aplicarse a la economía. Así, los sistemas autárquicos plantean una economía cerrada al comercio exterior y al mercado global, y que por tanto prohíbe o restringe los intercambios con el extranjero. El objetivo es el de cubrir las necesidades de los individuos que habitan dentro del sistema sin recurrir a productos ni capitales del exterior, únicamente con los recursos del propio país o región.

De este modo, los sistemas autárquicos carecen de competencia exterior, pues la industria y la producción locales están completamente protegidos frente al extranjero. Teóricamente, una economía autosuficiente es más fuerte, pues no depende de nadie más y tiene control absoluto sobre sus recursos naturales, materiales y energéticos. El problema es que, al carecer de importaciones y exportaciones, el sistema debe ser capaz de producir todos los bienes y recursos que necesita. De no lograrlo (muy pocas naciones podrían conseguir todo lo que necesitan para su subsistencia), tiene poco margen de maniobra para hacer frente a la escasez de recursos y puede desembocar en una situación de miseria para la población.

La Alemania de Hitler es un buen ejemplo de sistema económico autárquico. Los nazis movilizaron a toda la nación para producir las materias primas y los recursos que necesitaban, limitando al máximo las importaciones. A menudo, el comunismo político también ha ido acompañado de una economía autárquica, como se practicó en la China de Mao, la URSS o la actual Corea del Norte. Y el franquismo aplicó una política de autarquía entre 1939 y 1959, cuando controló todos los aspectos de la economía: desde la producción a los precios, la distribución y el consumo.

Lo opuesto a la autarquía sería el liberalismo, que defiende el libre intercambio de bienes y productos y que veremos en otro post.

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