Como profesionales dedicados al sector de la financiación durante casi dos décadas, sabemos que la búsqueda de financiación para tus proyectos es algo complicado, delicado y agotador. Más aún si hablamos de préstamos para pymes o pequeñas empresas, las cuales suelen tener las cosas aún más difíciles en cuestión de adquisición de fondos.

Si sabes de primera mano, porque te encuentras en esta situación, que es muy complicado encontrar financiación para empresas pequeñas que necesitan de confianza de entidades para poder salir adelante; el post que te traemos hoy es el perfecto para ti. Hoy te hablamos de las características y requisitos con las que debes contar para poder acceder a un préstamo de este tipo, de las ventajas que tiene solicitar un préstamo para pymes o empresas pequeñas e incluso de cuál es el tipo de financiación que más te conviene en el caso de que estés pasando de ser una empresa pequeña o pyme a ser una empresa mediana.

No te lo pierdas y encuentra en este post el apoyo y la información precisa que necesitas para encontrar la financiación más adecuada para tu empresa y o pequeños proyectos con los que siempre has soñado y con los que te estás atreviendo ahora.

Qué características tienen estos préstamos

Precisamente, lo bueno que tienen este tipo de préstamos para empresas pequeñas o pymes es que cuentan con unas características tan tipificadas que no dan margen a error. De hecho, es la idea de que las características estén tan claras y determinadas lo que hace que sea muy sencillo y rápido darse cuenta de si estos son o no los tipos de préstamos por los que debes optar en cada situación y para cada proyecto.

Pues bien, las características de las que hablábamos anteriormente y que tanto facilitan el momento de la elección y de la solicitud son las siguientes:

  1. Los tipos de interés que ofrecen este tipo de préstamos son mucho más bajos de lo habitual. De hecho, los tipos de interés están vinculados al Euribor y por lo tanto, no pueden ser más altos de lo que indique este rasero. Además, que el tipo de interés sea más bajo de lo habitual hace que las condiciones sean mucho más beneficiosas a la hora de pedir un préstamo puesto que la cantidad de dinero a devolver con posterioridad crece a un ritmo más ralentizado dejando un mayor margen de desahogo a quien lo solicita.
  2. Los plazos para la devolución de estos créditos son también más amplios. De hecho, suelen poder devolverse hasta en un periodo de tiempo que llega a los dos años.
  3. Los plazos de amortización también son mucho más flexibles que en otro tipo de préstamos. Con esto queremos decir que los pagos en los que vas a tener que devolver el préstamo pueden idearse para ser realizados de manera mensual, trimestral, etc… Tú puedes elegir cómo y cuándo pagar con un margen de libertad mayor que en el caso de otro tipo de préstamo más rígido.
  4. En algunos casos especiales, estos créditos a pequeñas empresas no necesitan de avales para ser concedidos. Con lo cual, podemos decir que se trata de un tipo de crédito que cuenta con menos garantías que otros.
  5. Algunas veces también existen ayudas especiales para las primeras inversiones. Esto significa que cuando solicitas un préstamo para pequeñas empresas, puede que dependiendo de tu situación particular, te proporcionen algún tipo de ayuda complementaria para las primeras inversiones que debas realizar como start up.

A qué empresas van enfocados

Una de las preguntas más recurrentes sobre este tema es la siguiente: ¿Cuál el el público objetivo al que van dirigidos este tipo de préstamos?

Debes saber que son entendidas como pequeñas empresas las que cuentan con los siguientes requisitos:

  1. Empresas que cuentan con menos de 250 trabajadores en sus plantillas.
  2. Empresas cuyo volumen de operaciones en un año no supera los 50 millones de euros.
  3. Empresas cuyo valor de los activos no supera los 43 millones de euros.
  4. Dentro de las pymes se encuentran las microempresas, las pequeñas empresas y las medianas empresas. Todas ellas son empresas destinatarias de los créditos para pymes de los que hablamos en el post de hoy.

Pequeñas empresas

Las pequeñas empresas son un tipo de pyme que se diferencia del resto de tipos de destinatarios de los créditos de los que hablamos en este post en que cuentan con menos de 50 trabajadores en su plantilla y su volumen de operaciones anual no supera los 10 millones de euros. Toda empresa que encaja dentro de los estándares que marcan estas cifras son pequeñas empresas y es por ello que pueden solicitar los préstamos para pymes de los que hablábamos previamente.

Medianas empresas

Estas otras empresas también son un tipo de pyme. Sin embargo, los límites y estándares en los que debe encajar una empresa para denominarse como tal son los de menos de 250 trabajadores en la plantilla y un volumen de operaciones anual no superior a 50 millones de euros. Se trata del tipo de empresa de mayor volumen que entra dentro del público objetivo al que puede dirigirse este tipo de préstamo para pymes del que hablábamos y como tal; también del tipo de empresa mayor que puede beneficiarse de las condiciones positivas que derivan de la solicitud de un préstamo para pymes profesionales y comerciantes.

Ventajas de préstamos para empresas pequeñas

Como ya hemos adelantado cuando mencionábamos las características de los préstamos para pymes, las principales ventajas que ofrece la solicitud de este tipo de préstamo son las siguientes:

  1. Una mayor flexibilidad a la hora de determinar cuál va a ser el funcionamiento, periodicidad y cuantía de los pagos.
  2. La existencia de la opción de aspirar a determinadas ayudas en las primeras inversiones.
  3. La ausencia de determinadas garantías, como pueden ser la necesidad de contar con un aval.
  4. Unos tipos de interés más bajos de lo habitual por estar éstos vinculados al Euribor.

¿Qué requisitos tienen estos préstamos para pymes?

Los requisitos con los que debes contar, además de estar dentro del público objetivo del que hablábamos, son muy sencillos. Estos requisitos son los siguientes:

  1. Debes contar con fondos propios a nombre de la empresa que va a solicitar el préstamo.
  2. No contar con un historial en el que consten incidencias en pagos de préstamos anteriores.
  3. Que la empresa que solicita el préstamo ejerza su actividad en España.