Javier M Garcia | 18 Abril 2013 | Consejos para empresas

La parálisis por el análisis o la importancia de la agilidad de decisión

La parálisis por el análisisHe elegido esta frase, “la parálisis por el análisis”, para ilustrar lo que alguien me contó un día para describir el exceso de reuniones a las que su empresa le sometía a él y a sus compañeros. Después he podido ver que existe toda una literatura en la blogosfera para, curiosamente, analizar el significado de esta expresión.

Y es que en muchas ocasiones perdemos tanto tiempo en analizar todo antes de tomar una decisión o intentamos realizar tantas cosas a la vez de forma minuciosa que nos bloqueamos y, para cuando finalmente nos decidimos a llevarla a cabo, el momento ideal ya ha pasado.

Analizar sin perder agilidad

Aunque se puede aplicar a casos distintos, al final la idea es la misma: el entorpecimiento en la actividad de la empresa por culpa de la obsesión por identificar cómo se está desarrollando o se va a desarrollar esa actividad. Esto hay que cuidarlo especialmente en las empresas pequeñas y medianas, donde los riesgos son mayores y siempre que se intenta dar un paso hay que ir con pies de plomo.

¿Es éste el momento para hacerlo?, ¿qué recursos se deben emplear?, ¿qué costes tendrá para la empresa?, ¿proporcionará una ventaja competitiva que compense esos costes? Estas y otras preguntas son las que pueden llevar a una empresa a la parálisis por el análisis. Pero también en las grandes empresas encontramos este fenómeno. La continua necesidad de las grandes empresas por recortar costes puede llevar a un exceso de análisis de los procesos productivos que bloqueen esos mismos procesos. Además, muchas veces las estrategias de estas empresas requieren una toma de decisiones rápida y, por lo tanto, un análisis sobre los riesgos y las oportunidades de dar un paso.

Sacar provecho de las reuniones de equipo

Esta sensación se puede plasmar en el equipo de trabajo, como me relataba la persona que me descubrió este término, en una saturación de reuniones.

En cualquier caso, es imprescindible recordar que las reuniones son imprescindibles en cualquier equipo de trabajo para el buen funcionamiento de la empresa. Eso queda fuera de toda duda. Sobre lo que sí hay que reflexionar es si de estas reuniones siempre se saca algo en claro para mejorar o al final resultan un trámite rutinario que se hace porque se tiene que hacer y que, encima, le está robando tiempo al equipo de trabajo para hacer sus tareas. Y no hablamos solo del tiempo que dura la reunión, sino del que se emplea en su preparación por parte del equipo. El objetivo es realizar reuniones efectivas y provechosas en las que no se pierda el tiempo, sino que sirva para avanzar en positivo.

Es difícil de asumir para una empresa que ha caído en la parálisis por el análisis. De todos modos no está todo perdido. Es importante tener la flexibilidad necesaria para invertir el proceso y rectificar el rumbo de manera definitiva, con el convencimiento de que no volverá a ocurrir.

Y vosotros, ¿habéis vivido alguna vez en una parálisis por análisis? ¿cómo lo habéis solucionado?

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