Redacción Gedesco | 12 Marzo 2015 |

El pagaré conformado: máxima seguridad de cobro

El pagaré conformado: ¿por qué es buena opción?

La morosidad es uno de los grandes problemas de la economía española. La media de pago de facturas, tanto por parte de la Administración Pública como por parte de las entidades privadas, está muy por encima de lo que marca la Ley. Aun así, se ha establecido como costumbre pagar tarde. Frente a los retrasos interminables de algunas entidades a la hora de pagar, existen fórmulas o exigencias de cobro que pueden aportarnos garantías. El pagaré conformado no es una más. Prácticamente se podría decir que es la madre de todas las fórmulas para asegurarnos el cobro. Explicamos a continuación qué es el pagaré conformado, de dónde viene, y por qué es más seguro que el pagaré normal.

Antecedentes de morosidad en España

Como hemos comentado, en España tenemos la mala costumbre de saltarnos a la torera los periodos de pago estipulados por la Ley. Es por ello que debemos conocer fórmulas que nos aseguren que cobraremos. Si nos fijamos en el segmento de los autónomos, y según datos aportados por el Observatorio del Trabajo Autónomo, las Administraciones Públicas tardan en pagar de media 90 días, mientras que cuando hablamos de entidades privadas nos vamos a los 84 días de retraso para abonar las facturas.

Plazos desorbitados para el cobro de actividades que ya se han ejecutado y por las que se ha emitido factura. Aunque el problema es aún mayor si tenemos en cuenta que la Ley establece que las Entidades Públicas no podrán pagar en plazos que superen los 30 días. Mientras, una organización privada, no podrá abonar una factura con más de 60 días de retraso. Por lo tanto, y atendiendo a los datos anteriores, los primeros se saltan la ley en dos meses, mientras que los segundos en más de tres semanas.

El pagaré conformado: ¿por qué es buena opción?

El pagaré conformado es una gran opción porque se trata de una modalidad de pago que certifica que quien emite este documento tiene fondos en su cuenta bancaria. La principal diferencia, y ventaja, frente a un pagaré normal es, precisamente, esa comprobación.

Una empresa que emite un pagaré está transmitiendo a su proveedor una intención de abonar la cantidad correspondiente por su trabajo en un momento determinado. Se establece, por tanto una fecha exacta para el pago y cobro de una factura o trabajo realizado. El pagaré conformado aporta aún más seguridad, porque existe de por medio un árbitro que se encarga de corroborar que, en una cuenta bancaria, existe realmente la cantidad de dinero a la que se está comprometiendo.

Este árbitro, normalmente la entidad bancaria donde se encuentra la cuenta del pagador, certifica que efectivamente hay dinero en la cuenta para afrontar el pago. De hecho, se produce una anotación por tal cantidad, con el objetivo de indicar la conformidad del pagaré. Aquí, el gran beneficiado es el autónomo o empresa que ha realizado un determinado proyecto, puesto que tendrá una confirmación de la buena fe del pagador. Con el pagaré conformado se compromete a pagar y, además, manda el siguiente mensaje al proveedor: “tranquilo que no sólo te digo que pagaré, sino que además quiero que veas que tengo el dinero para ejercitar ese pago, y como tal lo comprometo en mi entidad bancaria”. Por si en alguna ocasión os lo proponen, añadir que existe una figura muy similar, que es el cheque conformado, y que tiene un efecto muy similar que el anterior. En este caso, estamos ante un cheque de la cuenta corriente de una entidad o persona que está garantizado por el banco propietario de la cuenta. Queda así corroborado que existen fondos para hacer frente a ese cheque. Por lo tanto, si te ofrecen un pagaré conformado o un cheque conformado, puedes recibirlo con los brazos abiertos.

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