Redacción Gedesco | 8 Julio 2013 | Economía para todos

Los tipos de impuestos que tenemos en España: impuestos directos e indirectos

La sistema tributario español comprende dos tipos de impuestos, los impuestos directos gravan la obtención de rentas y el patrimonio de los contribuyentes, sean personas físicas o jurídicas, los indirectos gravan el consumo de bienes y servicios y las transmisiones de bienes y derechos en general.

Los impuestos directos son de naturaleza personal y los más conocidos son el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, que se aplica sobre las rentas que obtienen las personas, y el Impuesto sobre Sociedades, que se aplica sobre los beneficios empresariales.

En ambos casos la tributación se aplica en función de determinadas circunstancias. En el IRPF intervienen tanto los ingresos obtenidos por el trabajo, por las actividades económicas realizadas por el contribuyente, por los beneficios conseguidos a través de inversiones, etc. Pero además influye también la situación personal y familiar de la persona y la aplicación de las deducciones que el Impuesto le permite. La cuota a pagar varía en función de una escala que se aplicaría al rendimiento total obtenido.

El Impuesto de Sociedades se aplica sobre el beneficio empresarial, al que también se pueden aplicar una serie de deducciones en función de la empresa. En este caso el tipo es fijo, actualmente el 30%, que se rebaja al 15% en caso de las pymes.

Otro ejemplo de impuesto directo es el Impuesto sobre el Patrimonio, que se aplica sobre el patrimonio total del contribuyente, una vez que éste supera los 600.000 euros.

Los impuestos indirectos no depende de las circunstancias que rodean al contribuyente, ya que se aplican sobre el consumo. El más conocido es el IVA, impuesto que aplica un porcentaje fijo (que varía en función de la naturaleza del produce o servicio) que el consumidor final paga en cada operación.

Dentro de esta categoría, aunque quizá menos conocidos, tenemos a los Impuestos Especiales, entre los que se encuentran el impuesto sobre el alcohol, sobre el tabaco, hidrocarburos, etc. También podemos citar como impuestos directos el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, que grava la compra-venta de determinados elementos del patrimonio (terrenos, inmuebles, vehículos, etc.), el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones o los impuestos sobre las primas de seguros.

En prácticamente todas las operaciones comerciales intervienen uno o varios de estos impuestos. Bien sea a nivel personal o de producto, las transacciones económicas están gravadas y el Estado recauda, en mayor o menor medida, con cada movimiento económico que se produce.

Foto: Flickr | Tax Credit

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