Redacción Gedesco | 19 Mayo 2015 | Financiación

Los procesos de arbitraje para cobrar facturas impagadas

Los procesos de arbitraje para cobrar facturas impagadas

Explicamos a continuación las ventajas de un proceso de arbitraje a la hora de exigir el pago de facturas no abonadas. La morosidad es uno de los principales problemas a los que se enfrentan las empresas. En muchas ocasiones, autónomos y pymes se ven obligados a exigir el cobro de los pagos mediante acciones judiciales, ante la falta de respuesta del moroso. Pero lo cierto es que este proceso es largo, tedioso y caro. Una buena solución, en este punto, sería el proceso de arbitraje ya que es más ágil y económico.

Ventajas del arbitraje empresarial para los impagos

Las empresas y autónomos encontrarán en el arbitraje empresarial un buen aliado para hacer frente a los impagos. El arbitraje permite obtener alternativas a esta morosidad, y conseguir dinero para continuar con la actividad de la empresa.

Su principal ventaja es la simplicidad del proceso y la brevedad en los plazos establecidos para poner una solución a los impagos. La resolución del arbitraje se producirá en un plazo que oscila entre los 30 y 60 días, que dependerá si se trata de un Procedimiento Abreviado u Ordinario y de la complejidad del asunto que ha llevado a las empresas o autónomos a recurrir al arbitraje, como es la morosidad.

Si lo comparamos con un procedimiento judicial tradicional, llevado a cabo por un Juzgado de Primera Instancia, la sentencia podría obtenerse en un plazo entre 1 y 3 años, en función de si es un Juicio Verbal o Declarativo Ordinario y la relevancia del asunto a tratar.

Una vez que se obtiene la sentencia habría que recurrir al derecho de apelación, que podría tardar el mismo tiempo o más. En este período de tiempo, las empresas ya podrían haber llegado a la quiebra o haberse estancado por falta de inversión, en caso de sufrir situaciones de impagos. El arbitraje no es apelable, por lo que, no hay que esperar un tiempo extra para solucionar la morosidad. En este tipo de conflictos es la mejor opción, puesto que normalmente hay certeza de que se ha realizado un trabajo determinado, gracias a contratos, correos electrónicos, etc. Es, en definitiva, la forma más ágil de ejercer nuestro derecho a exigir que se nos abone lo adeudado.

Guía Básica de Arbitraje en la morosidad para Pymes y Autónomos

La Asociación de Empresarios de Alcobendas (AICA) ha elaborado una ‘Guía Básica de Arbitraje para Pymes y Autónomos’, para aconsejar a los empresarios sobre resoluciones en caso de conflictos empresariales debidos a los impagos, con el objetivo de facilitar el cobro y que las empresas puedan contar cuanto antes con el dinero de las facturas que estén por abonar.

Se trata de una herramienta que da a conocer a los empresarios y autónomos todos los entresijos que abarca la vía arbitral en casos de morosidad. La Guía recoge información útil y clara para que el arbitraje civil y mercantil se posicione como una figura jurídica para que las empresas puedan sustentarse y garantizar su futuro, a pesar de sufrir impagos por terceros.

Según ha informado la propia Asociación empresarial, surge como solución a la falta de seguridad legal en el ámbito empresarial. Muchas situaciones de impago se abandonan debido a la lentitud y carestía del proceso de justicia tradicional. Gracias a este escrito de AICA, las empresas y autónomos podrán informarse adecuadamente de todos los beneficios y ventajas que otorga el arbitraje empresarial y poder ponerlo en práctica cuando sufran situaciones de morosidad.

 

 

 

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