Redacción Gedesco | 20 Diciembre 2013 |

Los gastos asociados a los créditos que debemos tener en cuenta

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A la hora de solicitar un crédito bancario la mayoría de la gente se fija exclusivamente en el interés a pagar, sin embargo hay una serie de gastos asociados a la operación que también debemos tener en cuenta. Algunos de ellos están relacionados con la propia formalización de la operación y otros pueden derivarse más adelante.

Dentro de los gastos de formalización tenemos los derivados de la propia gestión bancaria y los externos, gastos o tributos que se originan en el momento de la firma. Entre los primeros estarían los gastos de estudio y la comisión de apertura, que la entidad que nos otorga el préstamo nos cobra por realizar la operación.

Pero además la firma del préstamo origina un gasto notarial, ya que la firma ha de hacerse en escritura pública ante notario. También puede ser necesario el pago del ITP/AJD (Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados), sobre todo si lo que se firma es un préstamo hipotecario. En el caso de las hipotecas también es obligatoria la inscripción en el Registro de la Propiedad.

Hay otro tipo de gastos o comisiones que se pueden originar más adelante, en el transcurso de la amortización del préstamo. Los más habituales son las comisiones por amortización anticipada y la de cancelación.

Cuando firmamos un préstamo estamos obligados a devolver el capital y los intereses en un plazo determinado, pero es posible que la devolución se produzca antes. La amortización parcial supondría el pago de una cantidad a cuenta de la deuda que hace que esta sea menor y que o bien se reduzca la cuota a pagar o bien se reduzca el plazo de devolución. Cuando la amortización supone el pago del total de la deuda pendiente se cancelaría el préstamo.

En las condiciones del contrato se puede establecer que la amortización parcial y/o la cancelación suponga el pago de una comisión. Esta serviría para resarcir a la entidad de la posible merma en sus ingresos derivada de que esa amortización supondrá un menor pago de intereses.

En todos los casos en los que nos referimos a las comisiones bancarias (gastos de estudio, comisión de apertura y de amortización) éstas suelen ser negociables, pero debemos hacerlo antes de la firma de la póliza del préstamo ya que luego no es factible su modificación.

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