Redacción Gedesco | 17 Noviembre 2015 | Financiación

Liquidez y solvencia. ¿Con cuál te quedas?

Liquidez y solvencia. ¿Con cuál te quedas?

Liquidez y solvencia. Dos términos muy utilizados en el ámbito empresarial, y también en la economía familiar. Pero, ¿sabemos exactamente lo que significan? ¿Qué es la falta de liquidez exactamente? ¿Es lo mismo que la solvencia? ¿Qué relación existe entre ambos términos?

Qué es la solvencia

La solvencia se puede definir como la capacidad que tiene una empresa de generar los fondos suficientes para hacer frente a sus obligaciones de pago con terceros, en las condiciones y plazos de tiempo que se hayan pactado. Para medir la solvencia de una empresa se utiliza lo que se conoce como ratio de solvencia, en  el que se divide el activo total, es decir, los bienes y derechos de la compañía; entre el exigible total, es decir, las obligaciones. Este cociente dará como resultado los fondos de una empresa o, lo que es lo mismo, el patrimonio neto.

Qué es la liquidez

Por su parte, la  liquidez se puede definir como la capacidad de la empresa para conseguir recursos líquidos a través de su explotación empresarial, para poder atender a sus pagos. Se trata de dinero líquido y de bienes de la empresa, como las acciones, los bonos, pagarés, etc. Para calcular la liquidez de una compañía, se puede utilizar el ratio de liquidez, que es el resultado de dividir el activo corriente entre el pasivo corriente. Si el resultado es 1 o mayor que 1, la empresa estará preparada para hacer frente a sus obligaciones de pago.

Relación entre solvencia y liquidez

Teniendo en cuenta las dos definiciones y la forma de calcular cada uno de los ratios, podremos establecer de forma más correcta cuál es la relación entre ambas magnitudes. Una empresa puede ser solvente, gracias al valor de sus bienes. Sin embargo, puede no tener liquidez. Pongamos un ejemplo.

Imaginemos una empresa que cuenta con los bienes y recursos suficientes para respaldar sus deudas. Esto no significa que tenga dinero en efectivo (que sería la liquidez) y, sin embargo, sí estaríamos ante una empresa solvente.

Para poder hablar de liquidez necesitamos que la empresa tenga el efectivo necesario, para realizar los pagos que venzan en un corto espacio de tiempo. Por lo tanto, es cierto que una empresa que tenga liquidez suficiente será siempre una empresa solvente. Pero no exactamente al revés.

Las empresas por tanto deben ser solventes. A su vez, deben contar con liquidez para hacer frente a sus deudas. No sólo con los bienes que poseen, sino también con efectivo. Al final, nuestros proveedores quieren que les abonemos sus facturas con dinero, como es lógico. En lo que a pagos se refiere, la empresa necesitará tener liquidez, independientemente de su solvencia.

Esto es vital para evitar situaciones de impago lo que, a su vez, aporta buena imagen a la empresa, y ayuda a mantener las relaciones empresariales con clientes y proveedores en perfecto estado.

Cómo conseguir liquidez

Con las actuales tasas de morosidad empresarial, se forman cadenas de mora en una gran cantidad de sectores económicos. Una empresa se retrasa al pagar a otra. Y a su vez, esta segunda, como consecuencia del retraso de la anterior, también tarda en pagar a sus proveedores. Y así sucesivamente, de ahí que sea vital contar con liquidez, más allá de ser o no solvente.

En este sentido, el factoring se posiciona como un seguro. Una garantía de que, ocurra lo que ocurra, podré continuar con mi actividad sin que se resienta mi capacidad de compra, inversión y productividad. En definitiva, una forma de garantizar liquidez.

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