Redacción Gedesco | 27 Junio 2015 |

Leasing: qué es

Leasing: qué es

Poner en marcha un negocio implica la inversión de grandes cantidades de dinero para su desarrollo y funcionamiento. Un desembolso al que muchas empresas no pueden hacer frente. Para estos casos, en donde es necesario contar con ciertas herramientas aunque no se tenga el dinero suficiente para adquirirlas, se puede utilizar el leasing.

Leasing es un método que permite que las empresas o particulares dispongan de un objeto en régimen de alquiler, ya sea un ordenador o un coche, por poner dos ejemplos. El alquiler en sí mismo, es una situación que aporta ventajas. Por ejemplo, permite testear la necesidad real de una herramienta que considerábamos imprescindible. Sin embargo, en la práctica, podemos descubrir que realmente no es así. En un alquiler, podremos deshacernos de este servicio o producto en cualquier momento. Pero el leasing va más allá. El leasing, como veremos a continuación, se ha convertido además en una fórmula de financiación.

Leasing: en qué consiste

El leasing, o arrendamiento financiero, consiste en un contrato mediante el cual un arrendador concede a una empresa o particular el derecho y el uso de un bien, ya se mueble o inmueble, durante un tiempo establecido, a cambio de una cuota mensual con intereses. Como hemos comentado, el leasing inicialmente es muy similar al alquiler.

La diferencia es que en el leasing la empresa o particular que contrata este servicio tiene la opción de compra de ese bien una vez que haya finalizado el plazo de alquiler, por un precio que se establece desde el principio del acuerdo, y que equivaldría a la última cuota de arrendamiento. Si el bien no se compra, se podrá devolver o ampliar todavía más el contrato de alquiler.

Leasing: el contrato

El contrato de leasing deberá establecerse por escrito, en escritura pública o como documento privado autenticado. Para que el arrendador no establezca el mismo contrato con otra empresa o particular externo para alquilar el mismo bien, el contrato de leasing deberá estar inscrito en el Registro de Comercio, en el cual se adquirirán una serie de derechos y costes que correrán por cuenta del arrendatario, al menos que se haya llegado a un acuerdo entre ambas partes.

Tanto el arrendador como el arrendatario deberán cumplir con una serie de obligaciones en los contratos de leasing. El arrendador deberá mantener los bienes prestados libres de embargos y en buenas condiciones, para que el arrendatario pueda utilizarlos con normalidad.

Por su parte, el arrendatario, al firmar el contrato de leasing, se compromete a pagar cada mes la cuota establecida para el uso y disfrute del bien. Dentro de los plazos establecidos, también asumirá los beneficios y los riesgos derivados del uso del bien. Por tanto, deberá responder de forma civil y penal por el uso del bien, respetar el derecho de propiedad de bienes y no venderlo o cedérselo a terceros, hasta que no se realice la compra del bien.

Leasing de coches o vehículos para trabajar

Siempre nos gusta explicar los conceptos con ejemplos, con el objetivo de que se puedan entender mejor. Supongamos que somos una empresa o autónomo que necesitamos disponer de un coche para desplazarnos. Sin embargo, no tenemos el suficiente dinero para comprar uno directamente. Además, nos surgen ciertas dudas sobre si el coche dará buenos resultados, y si se adaptará a nuestras necesidades.

El leasing sería una buena solución para cerciorarnos de si el vehículo cumple con todos los requisitos. Podremos testearlo durante un plazo estipulado, sin la obligación de tener que comprarlo. El leasing nos permitirá reducir gastos, ya que el alquiler del coche será más barato que su compra. Si al terminar el plazo de alquiler tenemos toda la seguridad de que comprar el coche va a ser una buena inversión, podremos hacerlo, pagando una cantidad menor, puesto que del precio final se descuentan las cuotas ya abonadas.

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