Redacción Gedesco | 17 Marzo 2016

Diferencias entre leasing, factoring y forfaiting

Diferencias entre leasing, factoring y forfaiting

Leasing, factoring y forfaiting hacen referencia a fórmulas de financiación. Sin embargo, cada una de ellas se utiliza en momentos empresariales diferentes, y unas circunstancias muy concretas. Para aclararlo, explicamos a continuación los tres términos, y añadimos ejemplos sobre los casos más comunes en los que se utiliza cada una de ellas.

Leasing

El leasing es un arrendamiento financiero. Se trata de una cesión del uso de bienes, ya sean muebles o inmuebles, para disfrute del arrendado, a cambio de una cuota. Es decir, consiste en el arrendamiento o alquiler de un bien de una persona a otra a cambio de un dinero que se debe abonar periódicamente. En el contrato de leasing el arrendador, es decir, el dueño del bien, cede todos los derechos de uso al arrendatario, a cambio de una cantidad de dinero previamente pactada entre las partes. De esta forma, cuando un profesional autónomo, por ejemplo, tiene problemas de liquidez, puede recurrir al leasing y alquilar su coche a un tercero para que éste le vaya pagando cada mes una cantidad determinada. De este modo, el autónomo consigue liquidez.

En el leasing empresarial los bienes que se arrendan deben utilizarse para explotaciones agrícolas, pesqueras, industriales, comerciales, artesanales, de servicios o profesionales. Además, se debe incluir de forma obligatoria una opción a compra a favor del usuario al término del contrato. Los contratos de leasing tienen una duración mínima de dos años en caso de los bienes muebles, o de diez años en caso de los bienes inmuebles o establecimientos industriales.

Factoring

Por su parte, el factoring es la cesión de los derechos de cobro de las facturas a una entidad. Una empresa, la llamada cedente, que emite facturas por la venta de sus productos o la prestación de sus servicios, contrata a una entidad, o también llamada empresa factor, para que le adelante el importe de esas facturas sin esperar a que el deudor las pague. La entidad adelanta ese dinero a la empresa que lo contrata a cambio de una comisión. De esta manera la empresa cedente consigue liquidez de forma inmediata sin tener que solicitar un crédito bancario, sino que con tener el dinero de sus facturas emitidas en el momento de su emisión, puede continuar con su actividad empresarial.

El factoring no tiene que realizarse con una entidad bancaria, sino que existen más entidades que ofrecen este servicio de forma más sencilla y rápida. Se pueden firmar dos tipos de factoring: con recurso y sin recurso. En el factoring sin recurso es la empresa factor la que asume el riesgo en caso de impago por parte del deudor. La empresa cedente no se preocupa de si el deudor es solvente y abona el importa de las facturas. Por el contrario, en el factoring con recurso es el cliente, o la empresa cedente, quien responde en caso de impago por parte del deudor. La entidad, o empresa factor, no se hace cargo y no asume este riesgo.

Forfaiting

El forfaiting es una modalidad de financiación que se utiliza con empresas exportadoras. Consiste en la compra de letras de cambio que hayan sido aceptadas, créditos documentarios, pagarés u otro tipo de promesas de pago, de forma que el adquiriente renuncia de estos efectos a cualquier derecho o demanda frente al exportador y los anteriores titulares. En una operación de forfaiting la empresa exportadora vende a una entidad financiera un documento de promesa de pago internacionalmente aceptado, que reconoce un derecho de cobro originado en una operación de compra-venta internacional.

Esta operación se realiza en países en los que hay un elevado riesgo. Aquellos en los que hay inestabilidad política o financiera. Es la única vía de financiación en estos casos.

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