Gonzalo García Crespo | 24 Octubre 2012 | Economía para todos

Las agencias de calificación de riesgos

“Empresas privadas que ponen notas a los activos financieros que emiten las empresas y los países para advertir del riesgo que pueden entrañar”

Las agencias de rating o agencias de calificación de riesgos son empresas privadas que ofrecen dictámenes independientes acerca de la calidad de la deuda o de los instrumentos financieros de una compañía o de un país. Sus calificaciones sirven como referencia a la hora de analizar la solvencia de una entidad financiera (un banco, una caja) o incluso de un Estado, así como a la hora de evaluar los riesgos asociados a un determinado producto emitido por estos. En general, permiten conocer las posibilidades que un inversor tiene de cobrar los intereses y recuperar el dinero que le corresponde por los bonos públicos o privados que ha adquirido.

Las agencias de calificación son fundamentalmente tres: Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch. Ellas controlan más del 90% del mercado de las calificaciones de empresas y países, en lo que es un oligopolio de facto. Standard & Poor’s (S&P) es una empresa estadounidense propiedad de la editora McGraw-Hill. Sus notas van desde la AAA, que indica que la inversión es estable y segura, hasta la D que señala que es de imposible cobro. Moody’s Investors Service, también de EEUU, es propiedad de varias compañías financieras. Sus notas van desde la AAA y la Aa1 hasta la C. Y Fitch Ratings, de origen estadounidense, es la más pequeña de las tres y hoy pertenece a la francesa Fimalac y a The Hearst Corporation (editora de numerosos diarios y revistas, como Cosmopolitan y Marie Claire). Sus notas van de AAA a D.

De este modo, cuando un agente económico (gobierno, empresa, municipio, banco) quiere emitir deuda, encarga a una agencia que evalúe su capacidad para pagar en el futuro los intereses de ésta. Esta evaluación sirve a los inversores para estimar el interés al que concederían la financiación, al que comprarían la deuda, y conocer la fiabilidad de la misma.

Su importancia en el sistema financiero es considerable: los Estados y las principales instituciones, como el Banco Central Europeo y la Reserva Federal, orientan sus inversiones a partir de sus notas, y lo mismo hacen la mayoría de los inversores públicos y privados (tanto los particulares como los gigantescos fondos de pensiones y los bancos de inversión). Así, la rebaja de una nota puede suponer pérdidas millonarias, ya que muchas corporaciones invierten únicamente en países y empresas con la máxima calificación.

En principio, las agencias son de gran utilidad: mejoran la información de los mercados con una opinión prestigiosa e independiente sobre la calidad de los productos financieros y la deuda de los países, reduciendo así los riesgos tanto para el que presta como para el que toma prestado. El problema, como ha puesto de manifiesto la actual crisis, es que su fiabilidad ha sido en ocasiones muy dudosa. Alguna de ellas, por ejemplo, mantuvo la máxima nota a Lehman Brothers hasta el día en que quebró. Sucesos como éste ha llevado a la UE a regularlas con controles más estrictos. Aún así, su labor sigue siendo objeto de muchas críticas. Mientras, sus notas y sus opiniones siguen siendo utilizadas y escuchadas por todos los actores del mundo financiero.

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