Redacción Gedesco | 1 Junio 2016

Ahora valorarás la toma de razón

Explicación de la toma de razón por una persona a otro grupo, donde está diciendo: La toma de razón es...

Este concepto está relacionado con la concesión de obras públicas a empresas privadas. La toma de razón es una fórmula financiera que permite prevenir los atrasos en los pagos de la Administración Pública, durante la ejecución de proyectos licitados por este tipo de organismos.

Para llegar a entender correctamente qué es la toma de razón, es necesario echar la vista atrás, y comprender los pasos previos que terminan generando esta operación financiera.

 

Las licitaciones y concursos públicos

Una licitación se da cuando una empresa o Administración Pública saca a concurso la realización de un proyecto. Existe un pliego de condiciones que deben ser respetadas por aquellas corporaciones que tengan la intención de adjudicarse el trabajo en cuestión. Todos los que cumplan con las mencionadas condiciones, serán evaluados por la Administración o entidad pública que está realizando el concurso, a través de un jurado experto que valorará todas las propuestas presentadas en función de cuestiones técnicas y presupuestarias.

Una vez que este proceso ha finalizado, se selecciona a una empresa privada, que será la encargada de realizar el trabajo. Por ejemplo, existen empresas de gestión de residuos que se presentan a licitaciones de los Ayuntamientos para la gestión de residuos sólidos urbanos del consistorio en cuestión.

Sería como una especie de externalización de servicios en donde un organismo público contrata a una empresa privada para que realice un determinado un trabajo.

 

El problema de la morosidad en la Administración Pública

Adjudicarse uno de estos contratos es, en principio, una buena noticia para una organización empresarial. En primer lugar, ofrece prestigio, pues habremos cumplido requisitos técnicos que certifican la profesionalidad de nuestra corporación.

Por otro lado, los trabajos públicos suelen ser contrataciones a largo plazo y con presupuestos amplios. Por lo tanto, la empresa privada aumentará considerablemente su facturación y lo hará en un periodo asegurado y largo en el tiempo.

El único pero, aunque importante, es el retraso de algunas Administraciones en abonar estos trabajos. Según diversos estudios, el plazo medio de pago de este tipo de instituciones ronda los ochenta días, con el considerable perjuicio para la empresa, que está realizando correctamente los trabajos (con la inversión de recursos que conlleva), pero no los cobrará hasta dentro de casi tres meses.

 

telediario dando consejos para combatir morosidad mediante la toma de razón

 

Las certificaciones de obra y la toma de razón

Llegamos ahora a las certificaciones de obras, que son las que originan el elemento que estamos sometiendo a análisis: la toma de razón. Las certificaciones de obra no son más que exámenes que la Administración va pasando a la obra que se realiza, para corroborar que se están cumpliendo plazos y que todo marcha según lo previsto. Este documento es expedido por el Jefe de Obra, que realizará las mediciones técnicas correspondientes para hacer una valoración justa.

Esta certificación de obra conlleva el pago de los trabajos ejecutados por la empresa privada hasta ese momento. Sin embargo, su emisión no exige su cobro inmediato, puesto que las Administraciones Públicas tienen unos periodos de pago demasiado largos. Si la media ronda los ochenta días, podremos imaginar que existen casos en donde superaremos con creces los tres meses.

 

Y aquí llega la toma de razón, que sería el término que aporta una solución financiera al mencionado problema de los retrasos en los pagos. La empresa que está ejecutando los trabajos, puede adelantar el cobro de la certificación de obra, independientemente de lo que tarde la Administración en pagar. Para ello, podrá ejecutar una toma de razón, que consistiría en el descuento de la certificación de obra, al ceder a una entidad financiera los derechos de cobro que genera ese título.

De este modo, se genera un nuevo acreedor (la entidad financiera) que es quien adelanta el dinero a la empresa privada, que podrá cobrar a tiempo y continuar con los trabajos según lo establecido. Todo ello, sin poner en peligro el equilibrio de caja.

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