Redacción Gedesco | 24 Septiembre 2012 |

La teoría del secreto

Hay un mundo entero en torno a “El Secreto”. No me refiero a la razón por la cual cruzamos un desierto en bici a modo de penitencia por ese secreto que guardamos y que nunca nos pillaron, sino “El Secreto”, ese libro, película y 2 entrevistas con Oprah, escritos originalmente por Rhonda Byrne y que defendía que sólo con el pensamiento positivo podemos dar giros en la vida y hacer cambios positivos. En resumen, que pensando y deseando algo tenemos muchas más opciones de que se convierta en realidad.

Yo no soy nadie para ponerlo en duda (y lo último que quiero en la vida es hacer cabrear a la señora Byrne), pero lo que tengo claro es que llevado a la práctica, casi que lo veo más en negativo: pensar que algo no nos va a salir bien hace extremadamente probable la posibilidad de que efectivamente, no nos salga bien.

“Si crees que te vas a caer… te caerás” me decían cuando me enseñaban a ir en bici sin las ruedas de apoyo. Y tenían razón: Me caí cada una de las veces que pensé que me iba a caer. Hasta ahí el Secreto funciona. El problema es que luego pensé que no me caería más… y me volví a  caer. Maldito Secreto. Luego, al cabo de un tiempo de intentarlo, me di cuenta de que ya no me caía casi nunca mientras realmente pensaba que no me caería. El Secreto volvía a funcionar.

Quizás toda esta reflexión resulte absurda o quizás no: En un país normal (léase, un país donde emprender está bien visto) no necesitaríamos teorías del pensamiento positivo. Pero en un país donde el mejor amigo que tendremos cuando emprendamos seremos nosotros mismos, porque prácticamente todo el mundo, a modo de Mayas, pronosticará que caeremos, fracasaremos del modo más estrepitoso y nos arruinaremos, necesitamos realmente pensar que no solo funcionará nuestra idea, sino que realmente explotará y será usada en todo el mundo. Y ahí El Secreto coge más sentido.

En resumen, sea con El Secreto o con cualquier otra teoría (excepto las que implican dar dinero a alguna secta o tomar algún tipo de sustancia, que también las hay), cuando demos el primer paso hacia emprender, recordemos algo: si tenemos claro que fracasaremos, es totalmente seguro que fracasaremos. Y si tenemos totalmente claro que triunfaremos, es algo menos probable que fracasemos. Así que vale la pena pensar en positivo ¿no?

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