Redacción Gedesco | 17 Julio 2016

La quita de deuda

Beneficios para el deudor de la quita de deuda

Una quita de deuda es básicamente una reducción de un dinero que un deudor debe, con la autorización del acreedor al que se le debe el dinero. Una quita de deuda se trata de un acuerdo al que llegan ambos, acreedor y deudor, a través del cual el deudor hace frente a una parte de la deuda, y el acreedor renuncia al resto. Por tanto, es un acuerdo con aceptación por ambas partes, en el que el deudor debe pagar una parte del dinero que debe, menor al total, y, por su parte, el acreedor acepta y asume perder una parte, pero evita el impago total que podría darse en el caso de no producirse esta quita.

Una quita de deuda se da en situaciones económicas límite y extremas, en las que peligra realmente que el acreedor cobre, por lo que aceptar una quita de deuda es una de las mejores opciones a las que puede optar para cobrar, al menos, una parte.

A priori puede resultar más beneficioso para el deudor, que se “libra” de pagar una parte de lo que debe, sin embargo, este hecho puede repercutirle negativamente en un futuro, ya que esta circunstancia reduce las posibilidades de conseguir un crédito o préstamos por parte de una entidad financiera. Si en la quita de deuda ha intervenido un banco, es muy difícil que a ese deudor se le conceda una financiación en el futuro.

Por lo tanto, es un acuerdo común para que ambos salgan beneficiados y perjudicados de alguna manera, porque al final, el acreedor recibe, al menos una parte de lo pactado, aunque renuncia a otra de las partes, y el deudor, consigue pagar menos de lo que debe, pero ha de hacer frente a una  parte de pago en una situación económica muy complicada y exponiéndose a posteriores problemas de financiación con entidades.

Quita de deuda en concurso de acreedores

Una quita de deuda se da tanto en empresas privadas como en empresas públicas. En un momento en el que una compañía supera la capacidad de endeudamiento, es el momento de poner en marcha mecanismos legales para procurar evitar la disolución. Uno de estos mecanismos más conocido y más habitual es el concurso de acreedores o proceso concursal.

En un concurso, es un juez el que determina la entrada en el mismo, e impone un administrador concursal que se encargue de controlar las cuentas de la empresa con el objetivo de evitar la disolución. Uno de los recursos a los que se  puede recurrir es la quita de la deuda. Esta quita puede solicitarla cualquiera de las partes, el acreedor o el deudor, o, incluso los dos. El deudor puede realizar una petición formal a sus acreedores para que ellos le reduzcan la deuda, pero también el acreedor o acreedores pueden tener la iniciativa y liberar parte de la deuda, renunciando a un porcentaje, para asegurarse cobrar una parte. La posibilidad de una decisión conjunta se produce cuando ambas partes, de mutuo acuerdo, finiquitan la deuda y garantizan el cobro reducido.

Quita de deuda en organismos públicos

Con todo ello parece que la quita de la deuda es un recurso únicamente utilizado por individuos o empresas privadas, pero, como hemos comentado, ocurre en entidades bancarias, en organismos oficiales, incluso en gobiernos. Ejemplos sonados de este recurso son los rescates económicos a países en situaciones complicadas, como la quita de Grecia, o la deuda argentina, o, mirando años atrás la que se produjo en Alemania tras la Segunda Guerra Mundial.

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