Redacción Gedesco | 5 Diciembre 2012 |

La libreta

Todos sabemos que la inspiración es aquella cosa que viene cuando no queremos y se va cuando la necesitamos. Como el dinero, vaya, para no poner ejemplos más escatológicos. Para los que nos gusta soñar, emprender, también es aquella que nos hace pensar en cosas surrealistas en los momentos más inoportunos. Yo nunca he sido capaz de sentarme en una silla y decir: voy a idear algo, y que saliera. Y cuando digo nunca es nunca. Pero para esto tengo una solución: se llama… ¡libreta!

Ahora algunos pensáis que soy un antiguo, porqué las libretas están pasadas de moda. Os tengo que dar la razón, (aunque a veces donde dije libreta, digo iPad). En fin, avancemos que se hace tarde. La libreta te permite poder apuntar, en cualquier momento, lo que se te pasa por la cabeza, lo que se te ocurre. Puede ser una idea loca, rara, pero da igual. Tú apunta. La única premisa es tener claro que no hay nada absurdo. Si lo piensas será por algo.

Pero Pau, yo no me inspiro… Tranquil@ que hay solución. Para momentos así tengo mi proceso, claro está, que consiste en ir por la calle con los ojos abiertos. El truco es proponerme, cada vez que me desplazo, tener que apuntar tres cosas que me han llamado la atención de lo que he visto y a las que creo que les falta algo. Si haces cálculos al final del día puedes tener 15 ó 20 conceptos. Por la noche, o cuando tengo un rato, las leo y trato de buscar una relación. A veces la encuentro, a veces no, pero de esta forma me fuerzo a solucionar “microproblemas”, son como pequeños rompecabezas. Si tengo que decir la verdad he hecho prototipos de webs que nunca saldrán a la luz para cosas de lo más surrealistas.

Así que ya sabes lo que toca. Te propongo que trates de aplicar esta técnica, quizás te sorprendes y te cambia la vida. ¡Ah! Y un último consejo: sobre todo no te dejes la libreta cuando vayas al bar. Para mí es, junto a los servicios, el lugar donde quedan aparcadas las mejores ideas. Con los amigos y unas risas. Ya lo dicen, los borrachos y los niños son los que dicen las verdades, así que aprovéchalo, ya seas niño… o borracho.

Foto | waferboard

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