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Redacción Gedesco | 23 Octubre 2012 | Casos de éxito

La innovación constante: Pinturas Proa

Que un producto de calidad tiene más posibilidades de triunfar que uno mediocre es casi una perogrullada que puede encontrarse en cualquier manual empresarial. Sin embargo, ¿qué quiere decir que un producto es de calidad? La respuesta no es tan sencilla, pues en ocasiones no basta con que este sea eficaz, útil y duradero, sino que tiene que cumplir con otros requisitos menos evidentes. Así sucede en ciertos sectores delicados que pueden perjudicar a su entorno, como en el caso de los herbicidas, los disolventes, las gasolinas o las pinturas. En estos ejemplos, un producto de calidad debe ser, además, respetuoso con el medio ambiente, lo que exige una constante innovación. Lo saben bien en Pinturas Proa, cuya labor ha sido a menudo puesta como ejemplo por los expertos.

Esta empresa gallega fue fundada en Vigo en 1941 como una pequeña compañía familiar. Hoy se presenta a sí misma, sin temor a exagerar, como “líder indiscutible de la industria gallega de pinturas y presente en varios países de Europa y América”. En este intervalo de más de 70 años, ha basado su crecimiento en la investigación y la búsqueda de nuevas áreas de negocio. Así, en 1967 comenzó a suministrar sus productos al sector de la automoción, que actualmente constituye el principal motor de su desarrollo. Una labor que cosechó sus frutos varias décadas después, cuando alcanzó la Categoría A como proveedor homologado del Grupo PSA (Peugeot-Citroën) y Renault.

Mucho después, en 1997, Pinturas Proa (transformada ya en Industrias Proa S.A.) obtuvo la Certificación de la Etiqueta Ecológica Europea para Pinturas Plásticas, siendo el segundo fabricante del sector a nivel nacional capaz de alcanzar esta distinción. La Unión Europea concede esta Etiqueta Ecológica a “los productos que pueden reducir los efectos ambientales adversos, en comparación con otros productos de la misma categoría”, garantizando que un 95% de sus ingredientes se han elaborado de manera ecológica. Desde el punto de vista del marketing, supone un fuerte espaldarazo para el producto dentro de toda la región europea.

No es de extrañar, por tanto, que en los años que siguieron a este hecho Pinturas Proa abriese una delegación en Madrid, otra en Pontevedra y otra en La Coruña, antes de comenzar, en el año 2000, su expansión internacional en Portugal con la creación de la sucursal de Industrias Proa en Oporto.

Y sabiendo que en el mundo empresarial el que se detiene se queda atrás, la compañía no ha dejado de buscar nuevos caminos. En 2006, el departamento de I+D+i de Pinturas Proa comenzó a comercializar una pintura específicamente desarrollada para las bateas que, según esta firma, “sustituye a los tradicionales métodos de conservación basados en la aplicación de derivados del petróleo, perjudiciales desde el punto de vista de la salud y menos ecológicos, cubriendo una antigua necesidad del sector mejillonero“. Y en 2008 lanzó la gama BabyProa, una pintura especial sin olor e hipoalérgica indicada para la decoración de habitaciones infantiles, bebés y personas sensibles. Por último, ha comenzado a aumentar su presencia en Internet y las redes sociales: este año presentó su página web Proadecor, un programa de decoración online destinado al usuario. Con todo ello, mirando siempre hacia el futuro, la empresa se prepara para permanecer en primera línea al menos otras siete décadas más.

Imagen | Pinturas Proa

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