Redacción Gedesco | 26 Noviembre 2015 | Consejos para empresas

La importancia de la empresa familiar en España

La importancia de la empresa familiar en España

Las empresas familiares son fundamentales en el sistema económico español. Representan el 85% del total del tejido empresarial, y su facturación supone un 70% del Producto Interior Bruto de nuestro país, además de dar trabajo a más de diez millones de personas en España. La creación de riqueza y empleo ponen de manifiesto la gran importancia de este tipo de empresas en la actividad económica española.

En España hay 2,8 millones de empresas familiares, y cada vez representan un papel más importante en el sistema económico. No sólo por las cifras comentadas, sino también por las aportaciones en otros aspectos fundamentales de la economía, como por ejemplo la innovación y el emprendimiento. Por todo ello, analizamos a continuación las características de este tipo de organizaciones.

Cuándo una empresa es familiar

Debe cumplir los siguientes requisitos:

  • Propiedad accionarial. La mayor parte de las acciones sujetas a voto pertenecen a la persona o personas de la familia encargado/s de formar la empresa, o son propiedad de la persona que ha adquirido el capital social, o, en su caso, de la/s esposa/s, marido/s, padres, hijo/s o herederos directos.
  • Control. La mayoría de las acciones sujetas a voto pueden realizarse de manera directa o indirecta.
  • Gobierno. Al menos un representante de la familia, o uno de los parientes, debe participar en la gestión o gobierno de la empresa.
  • Derecho de voto. Si la persona que fundó o adquirió la compañía (el capital social) en su momento, o sus familiares o descendientes directos, poseen hoy día el 25% de los derechos de voto en las acciones empresariales, se les puede aplicar la denominación de empresa familiar.

Las claves del éxito de estas compañías son: la planificación a largo plazo, la agilidad y flexibilidad, la estabilidad de los principios básicos, la responsabilidad social, la alta calidad de los productos y servicios que se ofrecen, y las políticas de recursos humanos tan personalizadas.

Sin embargo, las empresas familiares deben preservar una serie de atributos para mantener estas características. Estas obligaciones, como planificar la sucesión, atraer y retener a los directivos no familiares, renovar a los seniors, evitar problemas financieros, y, sobre todo, garantizar la competencia del sucesor, son, también, los grandes retos a los que deben enfrentarse estas compañías.

Además, las empresas familiares se van perdiendo a medida que avanzan las generaciones. Según detalla el Instituto de la Empresa Familiar, en la primera generación de la compañía, el 65% de la familia se dedica  y trabaja en la empresa. Sin embargo, este porcentaje se va reduciendo generación tras generación. En la segunda, ya es el 25% de los miembros de la familia los que continúan con la actividad. En la tercera desciende al 9% y en la cuarta al 1%. Por tanto, se puede decir que al final, una empresa familiar no dura más de 4 o 5 generaciones y acaba por desaparecer, al menos su carácter estrictamente familiar.

Por ello, este tipo de empresas se están esforzando por emprender nuevos mercados e internacionalizarse, con el objetivo de perdurar y continuar generando empleo y riqueza generación tras generación. La profesionalización, la internacionalización, la innovación y la dimensión son hoy día metas y señas de identidad de las empresas familiares.

Las empresas familiares fuera de España

Pero no solo en España las empresas familiares son importantes para la economía. En Europa suponen ya el 60% de todo el tejido empresarial, es decir, 17 millones de empresas europeas son familiares. 100 millones de personas en toda Europa trabajan en este tipo de entidades. Si miramos a Estados Unidos, el 80% de las empresas tienen estas características,  y la mitad de la población del país más influyente del mundo trabajan en estas empresas.

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