Redacción Gedesco | 8 Octubre 2014 | Economía para todos

La figura del autónomo de responsabilidad limitada y sus obligaciones

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Una de las medidas que se incluyó en la Ley de Emprendedores, aprobada el pasado año, fue la creación de una nueva figura jurídica, el autónomo de responsabilidad limitada.

Las personas que realizan actividades económicas por cuenta propia responden de los resultados de las mismas con todo su patrimonio, en caso de fracaso del negocio han de asumir personalmente las deudas generadas con sus bienes presentes y futuros. La creación de esta figura supone un intento de salvaguardar, por lo menos, algún aspecto patrimonial y dejarlo aparte de las consecuencias económicas que supone para el autónomo un fracaso de su negocio.

Características de esta nueva figura

Aquellos autónomos que decidan acogerse a esta forma jurídica podrán desvincular su vivienda habitual del alcance de las acciones de sus acreedores, en caso de deudas generadas en su negocio.

Esta vivienda habitual no debe tener un valor superior a 300.000 euros, 450.000 euros cuando la vivienda este situada en poblaciones de más de 1 millón de habitantes, tanto si es de su propiedad única o de propiedad compartida.

Hay que tener en cuenta que esta vivienda no podrá afectar a la actividad económica realizada por el autónomo.

La protección de la vivienda habitual se aplicará sobre las deudas contraídas posteriormente a acogerse a esta figura y no a las anteriores a esa fecha, salvo acuerdo con los acreedores. Afectará solamente a las deudas contraídas en su negocio, nunca en las personales, ni a las que se mantengan con entidades públicas (Hacienda, Seguridad Social, etc.).

Obligaciones del autónomos de responsabilidad limitada

A esta nueva figura podrán acogerse tanto los nuevos autónomos como los que ya lleven tiempo desarrollando su actividad. Para adoptar esta condición el autónomo habrá de inscribirse como tal en el Registro Mercantil e identificar en el Registro de la Propiedad la vivienda habitual que quedará protegida.

El autónomo habrá de comunicar su nueva condición a sus proveedores y deberá hacerla constar en sus facturas.

Además estará obligado a formular, depositar y, en su caso auditar, las cuentas anuales correspondientes a su actividad. El incumplimiento de esta obligación, en el plazo máximo de siete meses desde el cierre del ejercicio, supondrá la pérdida de la protección de la vivienda habitual que se podrá restablecer una vez que se cumpla este requisito.

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