Redacción Gedesco | 29 Octubre 2013 | Economía para todos

Inversiones alternativas al mercado financiero

Cuando una persona se platea invertir una determinada cantidad de dinero su primer opción pasa siempre por el mundo financiero. Las opciones que este sector ofrece van desde las más conservadoras a las más arriesgadas y los productos a los que se tienen acceso son muy variados. Sin embargo hay otras maneras de invertir ese dinero optando por otros productos y sectores diferentes.

Dejando al margen la inversión inmobiliaria, muy utilizada años atrás pero que tras el pinchazo de la burbuja es un terreno poco recomendable, hay otras posibilidades vinculadas con las materias primas, los metales, obras de arte, etc. Al final invertir es adquirir un determinado activo con la esperanza de venderlo posteriormente a un precio mayor para obtener un beneficio, por lo que las opciones para invertir son tantas como diferentes bienes existen.

La cuestión es que para un inversor pequeño hay determinados instrumentos que facilitan la compra de esos bienes (o de los derechos sobre ellos) y su posterior venta. Bien porque hay un circuito en el que se pueden realizar estas operaciones, bien porque haya un mercado que regula los precios de los mismos, etc.

La inversión en materias primas nos permite vincular nuestra inversión a la fluctuación de precios de los productos agrícolas (cereales, café, cacao, etc.), de los combustibles (petróleo, gas, etc.), de los metales (oro, plata, platino, cobre, etc).

Para invertir en estos productos debemos contratar fondos o productos derivados ligados a éstos, lo que supone que el circuito es muy similar a los productos financieros puros, solo que vinculados a los precios de estos bienes. De manera análoga a la anterior funciona la inversión en divisas, que “juega” con las diferencias de valor entre las monedas de los diferentes paises.

Una opción que queda totalmente fuera del mercado financiero es la inversión en arte. La compra-venta de cuadros, esculturas u otros objetos artísticos también es susceptible de obtener beneficio, si bien aquí no hay un mercado regulado que fije los precios si no que hay que recurrir al propio circuito del arte para poder operar en él.

Por último tenemos la inversión industrial. Las empresas, principalmente las pequeñas que no tienen acceso a emitir acciones en el mercado regulado y que no consiguen financiación bancaria, buscan capitalizarse a través de inversores privados. La inversión industrial supone aportar dinero a una empresa con el objetivo de beneficiarse de los beneficios de ésta y la posibilidad de recuperar el dinero vendiendo la parte de la empresa adquirida anteriormente.

En todos los casos sólo es recomendable la inversión en aquellos sectores de los que se tienen conocimientos suficiente. No olvidemos que en ninguno de estos casos la inversión está garantizada y el riesgo de pérdida está siempre presente.

Foto: Flickr | Mauricosoares17

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