Redacción Gedesco | 24 Octubre 2013 | Economía para todos

Intentando entender la factura de la luz

Uno de los costes que más han visto incrementar los españoles en los últimos años son los derivados del consumo eléctrico. Podemos pensar que las tarifas de la electricidad han subido y que eso ha incrementado el gasto. Hasta podríamos plantearnos un plan de consumo eficiente para intentar combatir la subida con un gasto menor y que los efectos sobre la economía doméstica se redujeran.

Sin embargo, si vemos una factura cualquiera, comprobaremos que hay un porcentaje no menor de dicho gasto que no se corresponde con el consumo eléctrico y que aún intentando reducir el gasto eléctrico no supondrá una merma en el importe de la factura.

¿Qué es lo que pagamos en cada factura de la electricidad?

Veamos una factura, lo primero que podemos encontrarnos son los siguientes conceptos:

* La potencia contratada: nuestro contrato de suministro especifica este concepto, teniendo que pagar la tarifa correspondiente a esta potencia por el precio del kilowatio y por el número de días del período de la factura.
* La energía consumida: es el consumo real del periodo y se paga la tarifa correspondiente a cada kilowatio consumido por el número de kilowatios.
* Descuentos: si al formalizar el contrato el operador tiene alguna oferta para rebajar el precio standard.
* Impuesto sobre la electricidad: es el impuesto especial establecido por el Gobierno.
* Alquiler de equipos de medida: el contador puede ser del cliente, en ese caso no se paga nada por este concepto, o del operador, que cobraría un alquiler por el uso del mismo y se reflejaría aquí.

Además de estos conceptos, que podemos entender que son los normales que se contemplarían en el servicio de la empresa que nos suministra la electricidad, observaremos que la factura incluye otros que componen una serie de recargos adicionales y que, obviamente, incrementan el coste de este servicio.

Las primas a las renovables surgieron del compromiso del Gobierno para que una parte de la electricidad generada en España tuviera su origen en las energías renovables. Para acelerar este proceso se otorgaron una serie de subvenciones que se vienen compensando con la aplicación de esta prima en la factura de los consumidores.

En línea con la anterior, la política de abandono de la energía nuclear supuso a una serie de pérdidas a las compañías eléctricas, que habían hecho unas inversiones que tuvieron que dar por perdidas por este motivo. Por eso se instauró la prima por la moratoria nuclear, que permite que las empresas del sector puedan recuperar esas pérdida a través de los consumidores.

El déficit de tarifa. Por motivos de económicos y de convergencia con Europa al tener que cumplir una serie de exigencias para incorporarnos al euro, se decidió congelar la factura de la luz durante un determinado periodo. El aumento de costes de las compañías durante ese tiempo no pudo compensarse con el incremento de las tarifas y eso generó un déficit tarifario que ha de compensarse poco a poco y el sobrecoste han de asumirlo los consumidores.

Finalmente tenemos los costes extrapeninsulares, que se generan al repartir entre todos los consumidores los costes derivados de la generación y distribución de la electricidad en las islas (Baleares y Canarias) y Ceuta y Melilla, que por su situación geográfica resultan más difíciles y costosas.

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