La informática, sin duda alguna, ha venido revolucionando la manera en la que vivimos desde hace muchos años, y una muestra de eso, es la invención de la inteligencia artificial. Muchos hablan de ella, pero son pocos los que realmente saben cómo funciona y sus tipos existentes.

Para entrar más a detalle, queremos profundizar no solo sobre el tema de la IA, sino también queremos hablar sobre cuáles son sus tipos y cómo funciona, respectivamente.

¿Qué es la Inteligencia Artificial?

La inteligencia artificial o ‘IA’, es la inteligencia desarrollada por máquinas y que intenta imitar lo mejor posible la inteligencia o conducta humana mediante el uso de un robot o software.

Normalmente, el término ‘inteligencia artificial’ es usado cuando una máquina repite las funciones ‘cognitivas’ que los humanos asociamos con otras mentes humanas. Por ejemplo: razonar, percibir, aprender y resolver problemas.

Contrario a lo que muchas personas piensan, la IA no es algo nuevo… Hace alrededor de 2.300 años, Aristóteles estaba intentado convertir en reglas la mecánica del pensamiento humano, y desde los tiempos del gran Leonardo Da Vinci, los sabios han puesto un gran empeño en fabricar máquinas que adopten el comportamiento humano.

Pero no fue sino hasta el año 1936 que se le diera inicio al proceso de la IA moderna. Básicamente la inventó Alan Turing, un matemático brillante, el cual, logró descifrar los códigos secretos nazis de la misteriosa máquina Enigma. Pudo adelantar por dos años el fin de la segunda guerra mundial, gracias a que los aliados pudieron leer los mensajes secretos del ejército alemán.

Y en el año 1950 se formalizó el inicio de la IA con el Test de Turing, la cual, es una prueba que define si una máquina es o no es inteligente. Si un humano y una inteligencia artificial se enfrentan a las preguntas de un determinado interrogador y ese interrogador (valga la redundancia) no logra diferenciar si las respuestas provienen del humano o de la IA, entonces la IA es validada como ‘inteligente’.

¿Cómo funciona?

La IA se encuentra desarrollada a base de datos y algoritmos, que funcionan a partir de ellos mediante el siguiente proceso:

  1. Busca e identifica el problema importante.
  2. Se detiene a analizar las situaciones del pasado y se estudia todas las posibles variables que tengan relación alguna con el problema que se necesita analizar.
  3. Mediante un sistema de estadísticas predice el resultado futuro de dicho problema, partiendo y basándose siempre en datos conocidos.
  4. Cuando el sistema haya recolectado todos los datos, proporciona la solución más factible para el problema en cuestión. De esta manera, la inteligencia artificial aprende a cómo solucionar el problema para solventar la próxima situación similar que se le presente.

De una u otra manera, la inteligencia artificial está presente en la gran mayoría de los ámbitos, sanidad, negocios, educación, legal, finanzas, industrial, etcétera. Y básicamente todo esto ocurre gracias a sus características:

  • Nos permite realizar tareas repetitivas que implican administrar una cantidad elevada de datos o datos de alta complejidad.
  • Un profundo aprendizaje: automatización de la analítica predictiva (esto es la capacidad para predecir actividades futuras, tendencias o comportamientos).
  • A partir de un software informático, puede procesar fácilmente el lenguaje humano.

Tipos de inteligencia artificial

Existen muchas formas de aplicar esta teoría, en función de las tareas que se pretendan realizar o del tipo de IA… Nosotros vamos a centrarnos en desarrollar brevemente los conceptos cotidianos de la inteligencia artificial que cada vez son más mencionados dentro de las noticias tecnológicas.

  • Sistema experto: esta es una inteligencia artificial que intenta imitar a un experto humano en una determinada área. Desde un empleado de un servicio técnico, hasta un cinéfilo, economista o una recepcionista.
  • Redes neuronales: Estas intentan copiar el comportamiento de las neuronas humanas, es decir, las células nerviosas que transportan y procesan la información en el cerebro. Es otra forma de lograr aprender, y, por lo tanto, es un modelo de aprendizaje automático.

Una neurona artificial es una entidad que almacena los datos de entrada, les asigna un número determinado de operaciones matemáticas y una función de activación (fórmula matemática) y de esta manera logra generar un resultado.

  • Aprendizaje automático: Este se basa en la capacidad que posee una inteligencia artificial, software o robot de aprender por su propia cuenta. El aprendizaje automático copia los pasos clásicos de la IA: primero existe un aprendizaje, un entrenamiento que desarrolla una experiencia, y una puesta en práctica que nos avisa si la tarea se lleva a cabo con éxito o no.

Comúnmente, este aprendizaje automático, suele estar clasificado en dos tipos: el supervisado y el no supervisado. En el primer caso, existe un humano que le orienta hacia lo que está bien o mal. Y en el no supervisado, es la propia IA la que tiene que aprender a determinar lo que está realizando bien o mal, en función de algunas reglas predeterminadas.

  • Aprendizaje profundo: Este es un tipo de aprendizaje automático, el cual va un poco más allá, con la meta de abarcar más y procesar más datos al mismo tiempo. El aprendizaje profundo utiliza redes neuronales para aprender usando diferentes capas de información cada vez más abstractas, tal cual como hacemos los humanos.

Por ejemplo, si tienes que buscar las manos en una fotografía, comienza con información fácil, como categorizarla según la forma, para así, diferenciarla de un pie.

Comúnmente, el aprendizaje profundo es vital para ser usado con el Big Data o enormes cantidades de datos.

Sin duda alguna la inteligencia artificial llegó a nuestra era para hacer nuestras vidas mucho más fáciles. La revolución tecnológica abarca cada vez más áreas y cubre muchas más necesidades. Es nuestro derecho y deber irnos asociando poco a poco con todos estos avances de la tecnología para así, formar parte de la nueva era digital.