Redacción Gedesco | 26 Mayo 2016 | General

La innovación española vuelve a niveles pre-crisis

La innovación española vuelve a niveles pre-crisis

Innovación. Un concepto que puede englobar numerosos ámbitos y cuestiones, pero que puede resumirse como la capacidad de mejorar un proceso o producto, reduciendo sus costes y mejorando la productividad del mismo. Un ejemplo de innovación muy simple, pero fácil de entender, sería la aparición del correo electrónico frente al correo ordinario. El primero aporta claras ventajas con respecto al ahorro de tiempo y de recursos, frente al segundo. Y, en términos generales, sirven para cubrir una misma necesidad: la comunicación vía texto.

Aunque es un ejemplo genérico, sirve para entender la importancia que puede tener para una empresa la innovación. Cuando una organización invierte para mejorar un proceso interno, y consigue mejorarlo, está acelerando su capacidad productiva y, en consecuencia, está siendo más competitiva. Podrá realizar el mismo trabajo en menos tiempo y con menos dinero, de ahí que sea vital para muchas organizaciones apostar por la innovación y el desarrollo de nuevas soluciones.

Los anteriores ejemplos se centran en la mejora de los procesos productivos, pero también se puede innovar en una nueva solución o producto, con la intención de que sea comercializado para cliente final. Volvamos a poner un ejemplo para entenderlo mejor. Detrás de un plato precocinado (de los que se conoce como ‘calentar y listo’) hay  un enorme proceso de innovación para conseguir sabores similares y un estado de conservación parecido a si ese plato acabara de ser cocinado, y no recalentado en un microondas.

En definitiva, innovar puede marcar una importante diferencia a favor en la carrera empresarial. Si un país, en su conjunto, mejora sus ratios de innovación estará además siendo más competitivo de cara al exterior, ya que sus organizaciones ofrecerán mejores soluciones, y con mejor coste, que las de otros países con los que compita. En este sentido, la Cámara de Comercio de España ha presentado sus datos en relación con el Índice de Comportamiento Innovador, con la buena noticia de que nuestro país ha vuelto a niveles de innovación similares a los existentes antes de que comenzara la crisis.

Qué es el Índice de Comportamiento Innovador

Este Índice mide diferentes aspectos relacionados con la innovación que llevan a cabo las empresas en España. Por ejemplo, se tienen en cuenta cuestiones como la cifra directa de gasto en I+D de las empresas, el número de empresas innovadoras registradas o la cantidad de recursos humanos que están destinados a la investigación y desarrollo de nuevas soluciones.

Pues bien, este índice ha aumentado en 56 puntos desde el año 2012, periodo en el que tocó suelo. El índice señala niveles de innovación similares al periodo pre-crisis, lo cual es una buena noticia, pues existen más opciones de que nuestras organizaciones desarrollen nuevos procesos que generen más oportunidades de negocio, ventas y, en consecuencia, más empleo.

Innovación tecnológica y no tecnológica

Los ejemplos redactados anteriormente hablaban de innovación puramente tecnológica, dirigida a conseguir mejores resultados con menos recursos. Pero el informe destaca el ascenso de la innovación no tecnológica, que está enfocada a mejorar la organización interna de una corporación, así como los métodos de comercialización. Desde 2014, este modelo ha crecido un 15%. Es una opción interesante por dos razones. En primer lugar es menos costosa que la innovación tecnológica. En segundo lugar, permite mejorar aspectos decisivos que ayudan a aumentar las ventas, aunque no directamente relacionados con procesos internos. Quizás una empresa no tiene los mejores productos del mercado, pero sí ha conseguido una novedosa forma de presentarlos a los clientes, de manera que está consiguiendo más ventas que la competencia. Ha innovado en la forma de comercialización, lo que también reporta resultados positivos.

El problema de la innovación: financiación

Aunque la no tecnológica es menos costosa, en cualquier caso se requiere de una capacidad de inversión para encontrar soluciones realmente innovadoras. El i+d tiene unos beneficios indudables, aunque éstos serán percibidos a largo plazo. En muchos casos, pueden pasar años simplemente invirtiendo en investigación, sin recibir ningún tipo de retorno económico directo. Es necesario paciencia y entender que este trabajo no es fruto de un día. ¿Pueden las empresas mantener un ritmo alto de inversión hasta que dan con la solución adecuada?

Existen soluciones para facilitar ese dinero y tener la seguridad de que se podrá investigar hasta que se consiga desarrollar la nueva solución o producto. Entre las soluciones que ofrecen las entidades financieras la más adecuado para este tipo de situaciones sería el préstamos amortizable para la inversión, específicamente destinados a procesos de I+D+i. El hecho de ser amortizable facilita que, en el caso de que se comience a rentabilizar la inversión realizada, se pueda cerrar la línea de préstamo de forma inmediata.

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