Redacción Gedesco | 4 Marzo 2016

Periodo impositivo y de devengo del Impuesto de Sociedades

Periodo impositivo y de devengo del Impuesto de Sociedades

El Impuesto sobre Sociedades (IS) es un tributo que recae sobre la renta de las sociedades y entidades jurídicas que tengan su residencia en territorio español. Aunque, en la Comunidad de Navarra y en los Territorios Históricos del País Vasco, el IS se aplica en función del régimen de Convenio Económico y de Concierto Económico, respetivamente.

La declaración del IS es obligatoria aunque no haya existido actividad durante el periodo impositivo o no se haya obtenido rentas ligadas a este impuesto. No obstante, algunas entidades sin personalidad jurídica (como es el caso de las comunidades de bienes y las sociedades civiles sin personalidad jurídica o con personalidad jurídica pero sin objeto mercantil) no están obligadas a tributar el Impuesto sobre Sociedades.

Por su parte, el Estado, las Comunidades Autónomas, las Entidades Locales, las entidades gestoras de la Seguridad Social o el Banco de España no están sometidos a la obligación de declarar las rentas. Las organizaciones no gubernamentales, los colegios profesionales, las cámaras oficiales, los partidos políticos, etc. están obligados a declarar la totalidad de sus rentas, a no ser que cumplan una serie de requisitos que les permita liberarse de esta declaración.

Las rentas que son obtenidas por las entidades en términos de atribución de rentas son asignadas a los socios, herederos, partícipes o comuneros de la actividad, a pesar de que la obtención de rentas es ejecutada por la propia entidad.

Periodo impositivo y devengo

El periodo impositivo del Impuesto sobre Sociedades es el mismo periodo en el que dura la actividad económica de cada entidad, sin exceder los 12 meses. El final de un ejercicio económico o social está determinado en los estatutos de las sociedades, imponiéndose como defecto el 31 de diciembre. En este sentido, el IS deberá devengarse el último día del periodo impositivo.

Se considera que el periodo impositivo ha dado por concluido, aunque la actividad económica no haya finalizado, cuando la entidad se extinga, cuando la residencia de la entidad deje de ser el territorio español, cuando la entidad cambie su forma jurídica y ya no esté sujeta al IS y cuando los periodos impositivos son iniciados a partir del 1 de enero o se produzca una modificación del estatuto o del régimen jurídico de la sociedad.

Base imponible

La base imponible (BI) es el importe que resulta de la renta obtenida durante el periodo impositivo menos las bases imposibles negativas generadas en ejercicios económicos anteriores. Tal y como especifica el Plan General Contable, la BI es la diferencia entre las ventas e ingresos y las compras y gastos devengados en el actividad empresarial.

Por lo general, los gastos contables son deducibles fiscalmente. Sin embargo, la normal fiscal recoge algunos gastos contables que no son deducibles como son las retribuciones a los fondos propios, las multa, sanciones penales y administrativas, los donativos, los tributos, las pérdidas del juego, saneamiento de activo… Asimismo, no son deducibles aquellos gastos financieros derivados de las deudas de otras entidades pertenecientes al mismo grupo mercantil, cuyas deudas corresponden a adquisiciones dentro del mismo grupo, a participaciones de capital fuera de la propia entidad o aportaciones al capital o fondos propios.

Tampoco son deducibles los gastos generados por la extinción de la relación laboral, mercantil o de ambas, los cuáles sean superiores al 1.000.000 de euros o superiores al exento que determina la Ley del IRPF. Aunque, en caso de que se acrediten motivos económicos, se puede deducir los gastos financieros.

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