Redacción Gedesco | 24 Abril 2014 |

Impuesto sobre Patrimonio ¿qué se declara y quién debe hacerlo?

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Al igual que se pone en marcha la campaña de Renta para que los contribuyentes presenten su declaración de IRPF, en el mismo plazo de ésta se ha de presentar la declaración del Impuesto de Patrimonio.

Mientras el IRPF grava la obtención de rentas, el de Patrimonio es un impuesto sobre la tenencia de bienes. Es decir, el primero supone pagar por los beneficios obtenidos en las diferentes actividades que realiza en un año un individuo, el segundo supone pagar por sus propiedades.

¿Cómo funciona el Impuesto sobre el Patrimonio?

Están obligados a presentar este impuesto tanto las personas físicas residentes en España como las que sin residir en España sean titulares de bienes o derechos situados en el territorio español cuando el valor de sus bienes o derechos, calculado según las normas del impuesto, sea superior a 2 millones de euros y su cuota tributaria, una vez aplicadas las deducciones y bonificaciones a las que tenga derecho, resulte a ingresar.

Se tienen en cuenta para este cálculo los inmuebles; los bienes y derechos afectos a actividades empresariales o profesionales; los depósitos en cuenta corriente o de ahorro, a la vista o a plazo y las participaciones en fondos de inversión y los valores, las acciones y participaciones en el capital social o fondos propios de cualquier entidad jurídica.

Del valor de estas propiedades podrán deducirse las cargas y gravámenes que puedan reducir ese valor y las deudas y obligaciones personales de las que deba responder el declarante. Además hay que tener en cuenta que la vivienda habitual del contribuyente está exenta de tributación hasta el valor de 300.000 euros y que se fija una reducción general de la base imponible de 700.000 euros, salvo que cada Comunidad Autónoma establezca un importe diferente.

El Impuesto del Patrimonio es progresivo, como ocurre con el IRPF. Es decir se establece una escala en la que en función de la liquidable que se obtiene tras los cálculos realizados se le aplicará un tipo mayor cuanto más alta sea la base. En principio el tipo puede variar entre el 0,2% y el 2,5%, si bien se establece un límite en la cuota a pagar que hace que ésta no pueda ser mayor que el 60% de la base imponible general del IRPF del mismo contribuyente.

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