Redacción Gedesco | 25 Marzo 2016

Impuesto de actos jurídicos documentados y su relación con el cheque y el pagaré

Impuesto de actos jurídicos documentados y su relación con el cheque y el pagaré

El impuesto de actos jurídicos documentados se encarga de gravar la formalización de determinados documentos notariales, mercantiles y administrativos en España o fuera de nuestro país pero que surtan efectos en España. Por tanto, se trata de una manera de gravar actos jurídicos, pero documentados en tres tipos de documentos diferentes.

Los documentos que se someten a este gravamen son: los documentos notariales, los documentos administrativos y los documentos mercantiles.

  • Los documentos notariales son aquellos que gravan escrituras, actas y testimonios notariales.
  • Los documentos administrativos son los relativos a la rehabilitación y transmisión de grandezas y títulos nobiliarios, tanto por cesión como por sucesión. También son las anotaciones preventivas en los Registros Públicos, cuando el objetivo sea un derecho o interés variable y no estén ordenadas por la autoridad judicial.
  • Los documentos mercantiles son las letras de cambio, los resguardos o certificados de depósito transmisibles, documentos que realicen la función de giro, los pagarés, los cheques a la orden u objeto de endoso, bonos, obligaciones y demás títulos análogos emitidos en serie, por plazo no superior a 18 meses, representativos de capitales ajenos.

Los documentos mercantiles en el impuesto de actos jurídicos documentados

Por tanto en los actos jurídicos documentados en relación con los documentos mercantiles, como los cheques o los pagarés, las entidades liquidarán timbres en el caso de que se produzcan las siguientes circunstancias:

En caso de que se produzca un endoso de cheque o pagaré, los derechos y obligaciones del legítimo tenedor pasarán a un tercero. Un endoso se produce cuando, por ejemplo, una persona, física o jurídica, tiene una deuda con una persona o empresa, y le realizan un pago por un producto vendido o un servicio prestado a través de un cheque o pagaré. Esta persona puede endosar el cheque o pagaré a la persona o empresa con la que tenía la deuda, de manera que le cede los derechos y las obligaciones propias del documento. Pasa a ser otro documento de pago, y el nuevo beneficiario es el nuevo tenedor del documento.

Si el propio documento tiene establecido de manera explícita la imposibilidad del endoso a través de las cláusulas “no a la orden” o alguna similar, la entidad no podrá liquidar dicho impuesto. Además, la indicación de esta cláusula en el documento, ya que se trata de un hecho que limita la operatividad del documento, no perjudica ni daña el carácter ejecutivo del tenedor del cheque o pagare´. En el artículo 93 de la  Ley Cambiaria se establece lo siguiente: “en caso de alteración del texto de la letra de cambio, los firmantes posteriores a ella quedarán obligados en los términos del texto alterado. Los firmantes anteriores lo estarán en los términos del texto originario“, que se aplica de igual manera a cheques y pagarés.

Por tanto, cualquier persona que tenga en su poder un cheque o un pagaré podrá indicar la cláusula “no a la orden” y, por tanto, eliminar del documento la posibilidad de endosarlo, además de su obligación de liquidar Actos Jurídicos Documentados.

Por último, lo habitual es que el pago se realice de un cheque o un pagaré sea en la cuenta del tenedor y que este ingreso no devengue el impuesto. Lo normal es que el cedente, es decir, quien realiza el endoso, no inserte ninguna mención en el documento, de manera que simplemente lo cede firmando en su reverso, al igual que a la hora de realizar un endoso en blanco.

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