Redacción Gedesco | 26 Abril 2016

Qué es el impuesto sobre actos jurídicos

 

Qué es el impuesto sobre actos jurídicos
El impuesto de Actos Jurídicos Documentados, como indica su propio nombre, es un tributo que grava operaciones de actos jurídicos que se lleven a cabo en el territorio nacional, o bien que se hayan formalizado fuera de nuestras fronteras, pero con efecto jurídico o económico en España. Documentos notariales, mercantiles o administrativos están sujetos a este impuesto.

Tipos de documentos que deben pagar el Impuestos sobre actos jurídicos

  • Documentos notariales: matrices, copias de las escrituras y actas notariales, además de testimonios notariales. En este tipo de documentos, la base imponible que se grava es el valor del bien que se haya adquirido.
  • Documentos mercantiles: estos son documentos que actúen como pago. Pueden ser letras, giros, pagarés, bonos, etc., siempre y cuando no superen los dieciocho meses para abonar la cantidad. En cada uno de los tipos de pagos, se deben tener en cuenta quién es el que debe hacer frente al pago del impuesto, así como otras características propias de cada fórmula, que se deben considerar a la hora de gravar el tributo.
  • Documentos Administrativos: estos son aquellos relacionados con la rehabilitación y transmisión de títulos nobiliarios, así como las anotaciones preventivas que se practiquen en los Registros Públicos.

Aquel sujeto pasivo obligado a presentar el impuesto es el que adquiere el bien o el derecho objeto del tributo. También aquellas personas que soliciten los documentos notariales, o aquellos en cuyo interés se expidan.

En todos los documentos, la cuota tributaria  será de 0,5% en las primeras copias de escritura y actas notariales, así como en las anotaciones preventivas practicadas en Registros Públicos. En las letras de cambio la deuda tributaria se satisface mediante los efectos timbrados, según la escala estipulada en la ley.

Otros supuestos en los que hay que pagar el impuesto de actos jurídicos documentados

Un ejemplo muy común en el que hay que abonar el impuesto de AJD es comprar una casa o un coche, ya que hay que inscribir la propiedad en el Registro. En el caso de la adquisición de un bien inmueble, un alquiler o una constitución de derechos reales, es decir, un usufructo, se debe abonar el llamado Impuesto de transmisiones patrimoniales. El sujeto pasivo en este caso el que adquiere el bien, y la base imponible es el valor real del bien transmitido o del derecho constituido.

La cuota tributaria en el ITP (Impuesto de Transmisiones Patrimoniales) varía en función de si es una transmisión de bienes inmuebles o de la constitución y cesión de derechos reales que recaigan sobre estos inmuebles, en cuyo caso sería del 6%. Si es una transmisión de bienes muebles y semovientes, o la constitución de derechos reales sobre ellos, será del 4%. Por último, será el 1% en casos de constitución de derecho reales de garantía, pensiones, fianzas, préstamos y la cesión de créditos.

Por su parte, la constitución de sociedades, el aumento o disminución del capital social, la disolución de las sociedades, etc. también están gravadas con este impuesto. El sujeto pasivo aquí es la propia sociedad, excepto cuando se trate de una reducción de capital o la disolución, en los que lo serán los socios. La cuota tributaria en cualquier caso será del 0,5 % del capital social.

Plazos y documentación necesaria

En todos los casos, el plazo para ingresar el impuesto es de 30 días hábiles, excluyendo domingos y festivos, desde el día siguiente en el que se otorga el contrato o la escritura correspondiente. Este impuesto debe abonarse ante la Delegación de Hacienda de la Comunidad Autónoma que corresponda, junto al impreso oficial establecido, el D.N.I. o C.I.F. correspondiente, la primera copia y una copia simple de la escritura pública o el original del contrato y una copia del mismo.

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