Redacción Gedesco | 31 Octubre 2013 | Consejos para empresas

El valor añadido de la experiencia en el equipo de trabajo

Importancia de la experiencia en los trabajadores

Existe una generación, la de aquellas personas nacidas en el baby boom de los años 50 y primeros 60, que también están pagando muy caro los efectos de la crisis. Se habla mucho del drama de los jóvenes, sin expectativas de futuro si no es fuera de su país y lejos de los suyos; pero cada vez más personas que rondan los 60 ven su situación laboral más delicada. Y esto crea un problema a los implicados pero también a las empresas.

Esas personas que llevan décadas trabajando en la misma empresa han acumulado un conocimiento y una experiencia cuyo hueco es difícil de rellenar. Muchas veces, son las propias empresas las que, ante malas perspectivas, se deshacen de este sector de edad porque cuentan con una serie de derechos adquiridos (que no privilegios) con los que los jóvenes no pueden ni soñar.

Un blanco fácil en los recortes de plantilla

Otras veces, la excusa es su falta de adaptación a nuevos entornos, sobre todo tecnológicos, o su poca flexibilidad precisamente por llevar años y años haciendo el mismo trabajo. Esos motivos no esconden más que el fracaso de la propia compañía, que no ha sabido o no ha querido invertir en el desarrollo de sus trabajadores más veteranos.

Por estos motivos, el desempleo en la franja de edad de 50 a 65 era a finales de 2012 del 16,8 %, lo que suponía el triple que solo 5 años antes. Evidentemente, todos podemos hacernos cargo del grave problema social que supone que muchos de ellos no volverán a encontrar trabajo antes de jubilarse y, una vez que se retiren, su poder adquisitivo se verá radicalmente mermado.

Combinación perfecta de formación y experiencia

Por eso, es importante que las empresas sepan valorar a este grupo de población. De hecho, la colaboración entre los trabajadores más jóvenes (con ideas frescas y otra visión del mundo empresarial) con los más veteranos puede dar unos resultados muy beneficiosos. La complementariedad entre estas dos franjas de edad suele residir en que la formación de unos se compensa con la dilatada experiencia profesional de otros.

Así pues, es importante que una empresa se lo piense bien antes de deshacerse de los hijos y las hijas del baby boom. Se oye mucho eso de que con el sueldo de un veterano se puede contratar a 10 becarios, pero aparte de las objeciones éticas de tal comportamiento, al final, los procesos acaban resintiéndose cuando se pierde a los que un día ayudaron a hacer más grande a la compañía.

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