Javier M Garcia | 6 Agosto 2013 | Consejos para empresas

La calidad depende de las cuatro P

garantizar la mejor calidadCuando hablamos de los indicadores válidos de la calidad con la que una empresa ofrece sus productos o sus servicios podemos resumirlos con las cuatro P, que son los procesos, el personal, la planta y las políticas a seguir. Muchos expertos recomiendan una revisión constante de esas cuatro variables con el fin de garantizar la mejor calidad siempre.

Cuando hablamos de la necesidad de una empresa por ser flexible en sus estrategias y planteamientos, hacemos hincapié en lo imprescindible que es estar en constante revisión de las acciones que se desarrollan en el seno de la compañía. En esa revisión debe incluirse la calidad porque es la que dará a la empresa la clave del éxito. Vamos a ver cómo se puede aplicar esto a las cuatro P.

Procesos eficientes y personal motivado

Procesos: si hablamos de procesos, la mejor manera de garantizar un servicio de calidad es asegurarnos que todas las acciones que conducen a la finalización del producto o servicio se llevan a cabo de la manera más eficiente posible. La coordinación de los procesos también es un punto vital para conseguir estándares de calidad aceptables. Para que los procesos sean fluidos deben eliminarse fuentes de desperdicio de tiempo y de recursos que van a ser un lastre.

Personal: es clave que esté motivado y se sienta importante en la consecución de los estándares de calidad. El personal es lo que puede darnos a la larga un mayor valor añadido y por eso se debe cuidar. Con un equipo de trabajo desmotivado o atemorizado será difícil finalizar un producto de calidad.

Planta optimizada y políticas de calidad

Planta: un día hablábamos en un artículo de lo importante que es contar con una sede que se adapte a lo que la empresa quiere y necesita. Lo mismo ocurre con la planta donde se desarrollan los productos que llegarán al mercado. La calidad de ese producto dependerá mucho de cómo funcione esta planta y de las infraestructuras con las que cuente. El empresario debe tener la certeza de que en este punto se hace un uso óptimo de los recursos con los que cuenta en la planta.

Políticas: deben ser claras, firmes y flexibles. Además, deben ir siempre enfocadas a lograr un nivel máximo de calidad en la empresa. Por eso, es importante que no haya duplicidades en la toma de decisiones y sí una buena coordinación. La puesta en práctica de esas políticas es otro punto a tener en cuenta.

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