Redacción Gedesco | 5 Enero 2017 | Artículos y novedades sobre el Factoring. Soluciones Financieras

Cómo financiarte con tus propias facturas

Cómo financiarte con tus propias facturas

Cuando se piensa en financiación, inmediatamente nos viene a la cabeza la idea de solicitar un crédito a un banco. Con esta acción, la empresa quiere conseguir liquidez, para continuar con la actividad empresarial o invertir en un nuevo nicho de mercado, por poner algunos ejemplos. Esta opción conlleva tener que devolver ese dinero en diversos plazos, con los intereses correspondientes.

Si el motivo de tu necesidad de liquidez son los plazos de vencimiento de tus facturas, o los continuos retrasos de tus clientes a la hora de abonarlas, es más interesante apostar por el factoring. Una opción que permite conseguir la deseada liquidez a partir de tus propias facturas, de manera que no sumas riesgo bancario y mantienes un equilibrio de las cuentas sin incrementar tu endeudamiento.

El sentido de financiarte con tus propias facturas

Cuando una empresa emite una factura, el importe de ese título no siempre se cobra de inmediato. El plazo medio de pago entre empresas en España oscila alrededor de los 80 días, por encima del límite legal. Pero poco puede hacer una corporación ante estos retrasos, ya que existen multitud de factores que impiden a una empresa iniciar un proceso de reclamación. Suelen ser costosos y dañan la relación con el cliente. Y aquí es donde entra en juego el factoring.

Todos estos títulos se pueden cobrar en el momento en el que se emiten. La empresa sólo tendrá que ceder a una entidad financiera los derechos de cobro de las facturas. Mientras, dicha entidad, adelantará el valor correspondiente a las mismas, independientemente de cuándo pague el cliente al que inicialmente iban dirigidas esas facturas.

Por lo tanto, la entidad adelanta el dinero, y se encarga de los cobros y gestiones con los clientes. De este modo, si hubiera que reclamar un pago o un retraso, corresponde a la empresa factor gestionarlo. La empresa cedente ha conseguido, pues, financiarse con sus propias facturas.

Después de haber vendido sus productos o prestado sus servicios, emite una factura al cliente, se la presenta a la entidad financiera y la cobra. En ese momento ya dispone de liquidez para poder hacer frente a sus pagos a proveedores, pagar a empleados o invertir en nuevas líneas de negocio.

Además, se ha ahorrado tiempo a la hora de gestionar los cobros con los clientes, ya que de este apartado se encargará la empresa factor. Este tipo de financiación es sencilla y rápida, y solo se necesita tener facturas para poder llevarla a cabo.

Otra de las ventajas que ya hemos anticipado en el inicio de este análisis, es que esta financiación no suma CIRBE. Esto quiere decir, que la empresa no se endeuda más. La operación no queda registrada en esta base de datos, que recoge todos los préstamos que tiene una empresa.

Esto favorece que si, por ejemplo, una empresa necesita una inyección de dinero en un momento puntual para abrir un nuevo local o internacionalizarse, podrá financiarse por otras vías, sin restar opciones de conseguirlo, ya que habrá conseguido la liquidez necesaria sin endeudarse.

 

 

 

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