Redacción Gedesco | 2 Febrero 2015 |

Financiación interna versus financiación externa

Financiación interna versus financiación externa

El inicio del año siempre suele coincidir con nuevos propósitos y retos, tanto en el plano personal como laboral. En lo que se refiere al ámbito empresarial, es posible que justo sea ahora cuando des el paso definitivo para ese proyecto o esa actualización de tu empresa que tenías desde hace tiempo en mente.

Una vez que tienes claro lo que quieres hacer, ¿sabes cómo financiarlo? En este sentido, siempre surge la duda, ¿tengo recursos suficientes para acometer este proyecto? ¿Utilizo mejor fuentes de financiación externas? Y aquí llega el punto en el que ya te has quedado paralizado en otras ocasiones. Por ello, hoy vamos a hacer un análisis entre la financiación interna y la financiación externa para que sepas las ventajas y los inconvenientes de ambas.

Diferencias entre financiación interna y externa

Antes de comenzar con la contraposición de ambas formas de financiación, recordemos en qué consisten. Mientras que la financiación interna es la que procede de los recursos propios de la empresa, generalmente beneficios obtenidos y no repartidos, la financiación externa es la que se obtiene de otras fuentes que no pertenecen a la empresa.

Beneficios e inconvenientes

Comencemos con la financiación interna. Acudir a la financiación interna lleva implícito un importante coste de oportunidad, ya que siempre quedarán en el tintero otras opciones para las que se podía haber utilizado esta financiación.

Además, al utilizar la financiación interna no es necesario contar con una aprobación exterior, lo que puede ser una ventaja por la independencia y la buena solvencia financiera que ello supone, pero también puede ser un inconveniente al no haber ningún agente externo que valore si el uso que se va a dar a la financiación va a ser rentable o no.

Aunque a priori pueda parecer que el escenario ideal es aquel en el que no hay que recurrir a fuentes de financiación externas, hay que hacer algunas matizaciones, ya que si utilizar financiación interna supone quedarse sin recursos propios para afrontar el día a día en el corto plazo, es mejor recurrir a otras fuentes de financiación alternativas.

De hecho, normalmente es muy difícil contar con unos recursos propios tan abundantes que permitan financiar un determinado proyecto o una determinada inversión. Por ello, la mayoría de las veces es necesario acudir a fuentes de financiación externas.

El inconveniente de utilizar fuentes de financiación externa es que vienen acompañadas de un coste, por lo que es de vital importancia hacer una valoración previa. En esta valoración hay que tener en cuenta las diferentes posibilidades de financiación que están al alcance de la empresa y cuáles son las que tienen mejores resultados haciendo un análisis coste-beneficio, como es el caso del factoring o del descuento de pagarés de Gedesco.

Por tanto, siempre y cuando se disponga de financiación interna, lo ideal es combinar ambas formas de financiación, para no agotar los recursos propios pero tampoco depender por completo de la financiación ajena.

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