Redacción Gedesco | 22 Diciembre 2016 |

Factoring sin recurso, protección total contra el riesgo de impago

Factoring sin recurso

Cuando una empresa cede a una entidad financiera todos los derechos derivados de una venta y su cobro, está realizando un Factoring.

El Factoring Sin Recurso es la herramienta que utiliza aquella empresa preocupada por asegurar sus riesgos comerciales o lo que es lo mismo, el cobro de sus ventas.

Definición de factoring sin recurso:

Consiste en la cesión de facturas por parte de la empresa, a una entidad financiera, encargándose ésta de gestionar su cobro a cambio de unas comisiones o intereses, esta operación no requiere la firma de avales de ningún tipo. Esta modalidad de factoring “sin recurso” se caracteriza porque la entidad financiera que lo realiza asume el riesgo de incobrabilidad del deudor.

Factoring sin recurso: Máxima protección

La principal característica del factoring sin recurso es la protección frente al riesgo de insolvencia, es decir en este caso es la entidad financiera quien asume el riesgo de impago del deudor.

Además de obtener liquidez, se pueden mejorar los ratios de balance. ¿Por qué? Porque con este mecanismo el saldo de clientes se convertirá en cobro al contado y, de este modo, se reducen los plazos de cobro.

Otra de las ventajas del factoring sin recurso es que los gastos financieros ocasionados son deducibles en el impuesto de sociedades en los términos y condiciones que establece la ley. Asimismo, la entidad financiera será la que se encargue de toda la gestión del cobro de la factura, evitando tener que estar detrás de los clientes para cobrar.

Protección frente al riesgo de impago

Cobro de las facturas mediante factoring sin recurso

Pero lo más importante, ¿cuándo se pueden cobrar las facturas? Pues bien, determinadas entidades financieras que ofrecen servicios de factoring, como Gedesco, nos dan la posibilidad de cobrar la factura a partir de su emisión. Es decir, que una vez que hayamos ofrecido nuestros bienes o servicios a un cliente, no tendremos que esperar a tener el pagaré o el confirming, nos bastará con emitir la factura y podremos anticipar el cobro de esta.

De este modo, vemos cómo es posible obtener liquidez de una forma distinta a pedir un crédito. Y es que no se trata del camino clásico de conseguir financiación con la que endeudarnos cada vez más, sino que lo que haremos es cobrar con antelación esas facturas que de otro modo tendríamos que cobrar a 30, 60 0 90 días.

Además, con el factoring sin recurso tendremos la garantía total de cobro. Liquidez y seguridad, ¿qué más se puede pedir?

Ventajas fiscales en el factoring sin recurso

El servicio de factoring sin recurso, además, tiene como añadido una serie de ventajas fiscales, de las que el autónomo o la empresa se puede beneficiar. Para empezar, en el factoring no hay impuesto sobre actos jurídicos documentados, por lo que tiene menos costes que otras operaciones como las letras o el pagaré.

Además, el IVA que se carga en el factoring se puede deducir en la declaración de IVA, ya que se trata de un IVA soportado. De hecho, la parte que corresponde al anticipo de facturas no soporta IVA, por lo que solo se carga a la parte del coste vinculada a las garantías y de gestión de cobro.

Los gastos financieros asociados al factoring son deducibles en los términos y límites que establece la ley. De esta forma, la empresa puede ahorrar en la declaración del Impuesto de Sociedades y el autónomo, en la declaración de la renta, ya que se contabiliza como un gasto derivado de su actividad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.