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Redacción Gedesco | 24 Octubre 2014 |

El rumbo del éxito de los capones de Cascajares

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De Palencia al mundo, ese es el día a día de Cascajares. Esta empresa es la prueba de que es posible triunfar con una pequeña inversión si se tiene una buena idea. Y es que con un capital inicial de solo 160.000 pesetas, desde 1996 hasta hoy día Francisco Iglesias y Alfonso Jiménez han conseguido levantar un imperio con la innovación siempre bajo el brazo.

Rasgos diferenciadores de la empresa

Como en cualquier empresa, los comienzos no fueron fáciles. En un principio el negocio se basaba en la venta de capones, pero la escasez de ventas hizo que los empresarios tuvieran que idear alguna manera para no desperdiciar la producción y tirar los beneficios por la borda, la empresa pendía de un hilo. La solución a la que llegaron y que más tarde supondría la línea de negocio que seguirían sería el enlatado de estos capones ya preparados y su comercialización.

Poco a poco sus productos se han ido ampliando, pero siempre sobre la base de ofrecer productos ligados a gastronomía de la región, de la máxima calidad y tan sencillos de preparar que tan solo hay que meterlos en el horno o en el microondas para calentarlos. Precisamente, la innovación ha sido uno de los factores que ha sido clave para el éxito de Cascajares. Además, no se ciñen a un público objetivo en concreto, ya que ofrecen sus productos tanto a particulares como a la hostelería y a catering.

Otro pilar fundamental que tuvo mucho que ver en el despegue definitivo de la empresa fue la boda real en 2004 de los entonces Príncipes de Asturias. Y es que el segundo plato que se sirvió en el convite fue capón de Cascajares.

Presente y futuro a nivel internacional

Pero como muchas otras empresas, Cascajares no se ha querido conformar con el mercado nacional y se ha expandido poco a poco por Europa, Asia y Norteamérica. Precisamente este último mercado es una en los que mayores oportunidades de negocio que tiene en la actualidad. Debido a la gran cantidad de restricciones que hay en Estados Unidos para la comercialización de cárnicos que proceden del exterior, Cascajares apostó de lleno por Canadá. Decidió en 2009 instalar una de sus filiales allí y en 2011 ya contaban con una fábrica en Quebec. De este modo, el país no solo ha supuesto una gran fuente de ingresos gracias a la producción de pavos, sino que también es la puerta para entrar en el mercado estadounidense, que está prevista para dentro de muy poco.

Echando la vista atrás podemos ver cómo un capital inicial de 160.000 pesetas se ha convertido en una facturación anual de alrededor de siete millones de euros. Y no solo eso, sino que con la expansión internacional prevista para el futuro próximo se estima que podrían alcanzarse los 15 millones de euros anuales en solo cinco años.

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