Redacción Gedesco | 16 Marzo 2015 |

¿España será más o menos morosa?

¿España será más o menos morosa?

España cuenta en la actualidad con unos periodos legales de pago establecidos por la Ley de Morosidad. Según el desarrollo de esta norma, las Administraciones Públicas deberían pagar, como máximo, en un plazo de 30 días. Las entidades privadas, por su parte, tienen un plazo máximo para hacer frente al pago de facturas que les hayan sido emitidos por proveedores de 60 días. Si analizamos los periodos medios de pago de unos y otros nos podemos llevar las manos a la cabeza.

Según diversos estudios realizados a finales de 2014 y principio de 2015, el periodo medio de pago, aunque se reduce, sigue estando muy por encima de los tiempos que marca la ley. Podríamos decir que las empresas y Administraciones Públicas se están saltando a la torera la normativa, y no estaríamos exagerando lo más mínimo.

Según un informe presentado por la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), el colectivo de los trabajadores por cuenta propia tarda en cobrar, cuando su cliente es la Administración Pública, 90 días. En el año anterior, el tiempo medio de espera para conseguir cobrar una factura proveniente de una entidad pública era de más de cuatro meses. Estamos hablando de una reducción importante, concretamente de un 30%. Una tendencia que continuará a la baja, si tenemos en cuenta la previsible mejora de la economía y el saneamiento de una gran parte del déficit de las Comunidades Autónomas y el Estado central.

Morosidad en la empresa privada española

Cuando un autónomo emite una factura para una empresa privada, el periodo medio que tiene que esperar para recibir su dinero es de 84 días. Una cantidad de tiempo menor que el anterior, lo que nos hace pensar en positivo, aunque no del todo. Mientras que en el caso de las Administraciones Públicas el descenso ha sido de un 30%, si analizamos los tiempos de pago de las empresas privadas descubrimos que, con respecto a 2013, sólo ha descendido un día. En 2013 se tardaba de media 85 días en abonar las facturas, mientras que las empresas privadas tardan ahora 84 días en pagar. Atendiendo a estos datos, las previsiones no son tan halagüeñas como en el caso de las Administraciones Públicas.

La morosidad y el daño que se genera en las empresas

Aunque pueda parecer anecdótico, el retraso en los pagos genera un parón en la evolución natural de una compañía. Según datos europeos, el 33% de las empresas quiebra debido a la morosidad. Según un estudio realizado por Informa D&B, los retrasos de los pagos a las empresas generan unas pérdidas en las mismas de 2.664 millones de euros. Por todo ello, deducimos la importancia de ir reduciendo progresivamente estos plazos y ajustarlos el periodo estipulado como legal dentro de la Ley de Morosidad.

El anticipo, en peligro de extinción

Según el mencionado informe, el pago anticipado de facturas se encuentra en peligro de extinción. Si pudiéramos definir una situación idílica dentro de la morosidad en España sería que la gran mayoría de los pagos se efectuaran por adelantado. Hecho que lleva más camino de convertirse en una utopía que en una realidad. El pago anticipado es la única modalidad de pago que disminuye en 2014 con respecto a 2013. Lo hace, además, con un descenso considerable de un 24,4%. Mientras que en 2013 se abonaron por anticipado 1.600.000 euros, en la actualidad esta cifra ha descendido hasta el millón doscientos mil euros.

Por lo tanto, podemos concluir que la morosidad en España se reducirá en los próximos años, aunque a un ritmo lento, especialmente en el sector privado. Sin embargo, todavía permaneceremos largo tiempo alejados de los periodos legales de pago y, por supuesto, nunca entraremos en la mejor situación posible cuando hablamos de morosidad: que todas las empresas paguen por adelantado. Esto último, se vislumbra hoy día como una auténtica quimera.

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