Redacción Gedesco | 17 Diciembre 2012 |

¿En qué consisten las participaciones preferentes?

Las participaciones preferentes son en la actualidad un producto financiero puesto (en general, justamente) en la picota, ya que muchos de los ciudadanos que invirtieron en ellas (a menudo, contando con información insuficiente o directamente errónea) han perdido gran parte de su dinero debido a las graves pérdidas que atraviesan las entidades que se las ofrecieron. Pero, ¿en qué consisten exactamente estas participaciones preferentes?

Según explica la CNMV, las participaciones preferentes “son valores emitidos por una sociedad que no confieren participación en su capital ni derecho de voto. Tienen carácter perpetuo y su rentabilidad, generalmente de carácter variable, no está garantizada (…). Se trata de un instrumento complejo y de riesgo elevado que puede generar rentabilidad, pero también pérdidas en el capital invertido”.

Las participaciones preferentes son un producto a caballo entre la renta fija y la renta variable. A efectos contables se consideran valores representativos del capital social de la entidad emisora, como las acciones, pero al contrario que estas su adquisición no ofrece derechos políticos. De este modo, mientras que el accionista tiene derecho, por ejemplo, a tomar decisiones y votar en las asambleas, el dueño de participaciones preferentes no cuenta con estas ventajas. Por otro lado, las preferentes, por su estructura, son similares a la deuda subordinada, un producto de renta fija. Así, cotizan en el mercado español de renta fija, llamado AIAF, donde cotizan diariamente las diferentes emisiones.

En resumen: las participaciones preferentes son un producto financiero complejo que aúna características de la renta fija y la renta variable y que las empresas, los bancos o las cajas de ahorros utilizan para captar dinero. A cambio, se comprometen a pagarle al inversor una rentabilidad anual, que suele ser mucho mayor que la de, por ejemplo, los simples depósitos, debido al mayor riesgo que conlleva este producto.

Sin embargo, las preferentes tienen varias características que las convierten en un tipo de título diferente de otros similares de renta fija. En primer lugar, se trata de un producto de rentabilidad no garantizada. De este modo, si la entidad financiera que las emite entra en pérdidas o no alcanza los beneficios establecidos en el contrato firmado con el inversor, este se queda sin el cupón pactado y no recibe nada. Las preferentes tampoco están garantizadas por el Fondo de Garantía de Depósitos, por lo que en caso de quiebra del banco o caja el inversor lo pierde todo. Es decir, las preferentes dan dinero si a la empresa o al banco que las emite le va bien. En caso contrario, no recibe los intereses pactados.

Además, las participaciones preferentes se emiten a perpetuidad. No existe un plazo de amortización, de vencimiento. Se desconoce el momento en el que la entidad financiera le devolverá al inversor el capital prestado en un principio. Así, su liquidez es muy reducida, y el inversor sólo puede recuperar su dinero poniendo las participaciones a la venta y consiguiendo que alguien las compre. En situaciones en las que nadie las quiere, como ocurre ahora, esto provoca que tantos inversores se hayan quedado “atrapados” en este producto.

Por todo esto, las participaciones preferentes son un producto arriesgado que no debería ser comprado por inversores comunes sin elevados conocimientos financieros. Pero tampoco les debería ser ofrecido por parte de las entidades…

Foto | Mathew Knott

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.