La tasa de morosidad es una de las que más sube en España y es que este es el tercer país con la morosidad más elevada, situándose esta tasa en un 4.6% durante el primer semestre de 2022. De hecho, se estima que, durante este año, casi el 5% de las empresas que conforman el tejido empresarial español podrían acabar por cerrar debido a los impagos acumulados en su contabilidad. Por ello, contar con el asesoramiento adecuado por parte de una empresa de gestión de impagos es esencial.

¿Se pueden evitar los impagos?

Empezar a trabajar con un cliente nuevo implica una serie de preocupaciones a la hora de pensar en los pagos. De hecho, la mayoría de las transacciones que se llevan a cabo tienen unos plazos de pago que se alargan en el tiempo, siendo la media de 81 días desde la fecha de emisión de la factura hasta que se recibe el pago de esta.

Además, cada organización suele tener unos días de pago en concreto, así como unos procesos determinados a la hora de presentar las facturas. Por ello, evitar los impagos no es posible, aunque sí se pueden prever con la información adecuada. Es importante, en este caso, hacer un pequeño estudio sobre la situación de los clientes antes de empezar a trabajar con ellos. Disponer de la información crediticia de las empresas, así como de la información sobre su situación jurídica y financiera, es un paso básico para la prevención de los impagos.

Procesos por los que reclamar un impago

En el caso de que, al final, se diera la situación de impago, las empresas disponen de una gran variedad de maneras en las que se puede reclamar una factura impagada. Sin embargo, es esencial conocerlas bien para evitar caer en la vulneración de los derechos de los consumidores y de la confidencialidad de la información.

La mejor manera para iniciar una reclamación de impago es con una mediación amistosa. En muchas ocasiones, con solo sentarse a hablar con los clientes es suficiente para recibir una nueva propuesta de pago. En este caso, las relaciones entre las partes no suelen verse afectadas, algo primordial a la hora de seguir con la actividad. Además, no suele tener coste económico y, al mismo tiempo, esta mediación será tomada en cuenta en caso de tener que llegar a juicio.

Si la mediación no resulta suficiente y es necesario recurrir a otros pasos, la demanda es el siguiente. En este caso, se trata de una carta formal en la que se requiere el pago de la cantidad adeudada. El cliente tiene un período de 21 días para responder y efectuar el pago. A la hora de realizar esta carta, es aconsejable contar con la ayuda de un experto: no únicamente estará redactada de acuerdo con la legislación vigente, sino que servirá también como prueba en un futuro juicio.

Cuando la demanda tampoco resulta efectiva, el siguiente paso es interponer una denuncia. Este proceso debe ser llevado a cabo por expertos y tiene un coste económico más elevado que la demanda. Otro problema que conlleva la acción judicial es que se trata de procedimientos muy lentos dada la gran cantidad de expedientes a resolver por los juzgados.

Por último, si ninguna de las anteriores opciones ha dado los resultados esperados, contratar la ayuda de una empresa de recobros es esencial. Algunas de ellas prestan sus servicios a cambio de una remuneración pactada, mientras que otras compran la deuda directamente a sus clientes. En el caso de la compra de la deuda, es posible que esta no sea el 100%, sino una parte proporcional. De este modo, las empresas se aseguran, al menos, de cobrar una pequeña parte de la deuda. En el caso de prestar los servicios, hay muchas de ella que establecen un porcentaje sobre el valor de la factura a reclamar y no suelen cobrar hasta que la deuda haya sido satisfecha.

¿Qué son y cómo trabajan las empresas de recobro?

La legislación española prevé por ley una serie de procedimientos legales mediante los cuales se pueden reclamar las facturas impagadas. Sin embargo, estos procedimientos deben ser comprendidos en su totalidad y tener profesionales que lleven todos los procesos: las empresas de recobro.

Las empresas de recobro son organizaciones especializadas en los procedimientos, judiciales o no, mediante los cuales se pueden reclamar las facturas que no hayan sido abonadas dentro de los plazos acordados. Disponen de profesionales en varios departamentos, quienes asesoran a sus clientes en todo el proceso de impago. Del mismo modo, verifican toda la documentación sobre la existencia de la deuda y hacen los estudios necesarios en caso de que la reclamación llegue a juicio.

Pese a que cada empresa trabaja de una determinada manera, lo cierto es que hay algunos puntos en común: se asesora a las empresas desde el primer momento y se gestionan los expedientes partiendo de una base de reclamación amistosa. Sin embargo, de permanecer la situación de impago, las empresas de recobro asesoran a sus clientes y realizan la documentación necesaria en caso de quererse reclamar la deuda por vía judicial.

Por último, merece la pena destacar que, la mayoría de estas empresas no suelen cobrar nada por sus servicios hasta que la situación de impago haya sido abonada. De este modo, los clientes no deben avanzar dinero del que muy posiblemente no disponen.

¿Por qué contratar Recobrarte a la hora de reclamar impagos?

Recobrarte es una de las agencias de recobro de impagados más serias y profesionales del país, pues no usa ningún tipo de coacción y todas las acciones se ejecutan de acuerdo con la legislación vigente. Además, antes de iniciar ningún proceso, sus profesionales revisarán la información para asegurarse que la deuda es reclamable. De este modo, ante la imposibilidad de comenzar un proceso de demanda exitoso por cualquier motivo, sus clientes no deberán desgastar sus recursos económicos.

Gestionar la morosidad desde la misma empresa no siempre es la mejor opción, por lo que recurrir a los servicios de una empresa especializada resulta esencial para solucionar la situación de la mejor manera posible.