Redacción Gedesco | 28 Agosto 2016

¿Cuántas empresas concursadas hay en España?

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, durante el segundo trimestre de 2016 se registraron en España un total de 1.279 deudores concursados. Sin embargo, es necesario aclarar que existe la posibilidad de que un deudor concursado sea una persona física sin actividad empresarial. Por lo que, en realidad, el número de empresas concursadas en España es menor, concretamente de 1.081. En cualquier caso, y antes de analizar las cifras relacionadas con este tipo de operaciones, vamos a recordar qué es, qué significa y cómo se puede evitar un concurso de acreedores.

Definición y situaciones

Una empresa concursada sería aquella que ha solicitado un proceso jurídico denominado concurso de acreedores. Lo que se busca en este proceso es buscar una solución para solventar la deuda que ha contraído una entidad, y a la que en principio no puede hacer frente. Estos concursos pueden ser voluntarios o necesarios, en función de si es la propia corporación la que solicita el concurso, o si han sido los acreedores los que han solicitado la ejecución del mismo. A partir de aquí, se abre un periodo en el que se buscan fórmulas, acuerdos y soluciones para que la empresa pueda cubrir parte o la totalidad de su deuda con la aportación de bienes, condonaciones u opciones financieras que puedan mejorar su situación de solvencia. Es importante diferenciar entre concurso de acreedores y quiebra. En el primero se buscan opciones para solventar la situación. Sin embargo, en un proceso de quiebra, se estima que la situación es irreversible.

Datos estadísticos de empresas concursadas en España

Si nos ceñimos al ámbito empresarial, en el segundo trimestre se dieron algo más de 1.000 casos de empresas concursadas, de las cuales, 66 eran personas físicas con actividad empresarial. 123 eran Sociedades Anónimas, mientras que 850 pertenecían a la fórmula jurídica de la Sociedad Limitada. En cierto modo, es común esta diferencia, puesto que esta forma es la más habitual a la hora de constituir una Sociedad. Existen, además, 42 casos en otro tipo de empresas que no son ninguna de las anteriores.

Se da la curiosidad de que nos encontramos ante el peor mes de la serie en los últimos cinco años. 2012 había sido el último segundo trimestre con más concursos que el mismo periodo del año anterior. Durante 2013, 2014 y 2015, este tipo de procesos siempre descendieron, hasta el repunte de este año. En el segundo trimestre de 2016 hemos tenido un 9,2% más de deudores concursados que los que tuvimos en el mismo periodo del año anterior. El sector del Comercio ha sido el que más situaciones de este tipo ha generado, seguido de la Construcción. Entre ambos acumulan prácticamente el 40% de los procedimientos.

Cómo evitar un concurso de acreedores

El exceso de deuda suele ser una de las principales razones por las que una empresa acaba reclamando la apertura de un concurso de acreedores. La corporación prevé que no puede hacer frente a las deudas contraídas, de manera que solicita el inicio del proceso. Para evitarlo es importante controlar el estado financiero de la corporación, y apoyarse en soluciones de financiación que no pongan en riesgo activos líquidos.

Si una empresa necesita liquidez, en lugar de recurrir a los tradicionales créditos bancarios, puede utilizar soluciones alternativas. El factoring, por poner un ejemplo, permite obtener liquidez con las facturas emitidas pendientes de cobro. Si una empresa se encuentra excesivamente endeudada, es una fórmula interesante. En ella, una entidad financiera adelanta el dinero pendiente de cobro, a cambio de una pequeña cantidad por el adelanto y gestión de la factura pendiente. De este modo, la corporación no tiene que esperar a que sus clientes le paguen, teniendo en cuenta que existen muchas empresas que pagan más allá del plazo legal.

Si una empresa se acerca peligrosamente al vencimiento de una deuda, y no cuenta con liquidez suficiente para hacer frente a ella, puede utilizar fórmulas como el factoring, y ganar tiempo para evitar el concurso de acreedores.

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