Ser asalariado y estar dado de alta como autónomo son condiciones laborales compatibles. La Ley permite a una persona que se encuentre contratada por una empresa, y por tanto esté dada de alta en el Régimen General de Trabajadores, ejercer también actividades profesionales como autónomo y, en consecuencia, estar ‘doblemente’ dado de alta en la Seguridad Social. En este segundo caso bajo el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos. Esta situación viene establecida en la última Ley de Emprendimiento que puso en marcha el actual Gobierno, y en la que se especifican una serie de condiciones para poder ejercer actividades bajo esta doble modalidad. Las explicamos a continuación, puesto que entendemos que la situación actual de crisis puede requerir de pluriempleo o pluriactividad. Precisamente, este último término es el que hace referencia legal a la situación laboral comentada.

Cualquier profesión es susceptible de pluriactividad

Existe la creencia de que sólo los profesionales relacionados con la formación o el ámbito sanitario pueden tener esta dualidad laboral. Totalmente falso. Lo cierto es que cualquier persona puede estar contratada por una empresa y, además, ejercer de forma autónoma y legal la profesión que considere. Se da, en estos casos, una situación de pluriactividad, que deberá estar registrada como tal ante la Seguridad Social. Lo que está terminantemente prohibido es ejercer bajo ambas modalidades sin comunicarlo a la Administración. La intención de esta es pagar las cuotas tanto por nuestra faceta de trabajador contratado como por la de autónomo, aunque existen ciertas limitaciones lógicas. Se supone que las cuotas que paga un trabajador autónomo se abonan para asegurarnos ciertos beneficios como la sanidad, etc. Pero, si la empresa que nos tiene contratados ya está pagando nuestra Seguridad Social, ¿debemos abonar nosotros también estas cantidades?

La Seguridad Social cuando se está en pluriactividad

La respuesta a la anterior cuestión bien la podría dar un gallego: ‘sí y no’. Debemos cotizar a la Seguridad Social por ser autónomos, aunque en unas cantidades menores de las que tendríamos que abonar si no estuviéramos contratados, además, por una compañía como asalariado.

Según establece la mencionada Ley, durante los 18 primeros meses se pagará el 50% de la base mínima de cotización que tenga un trabajador autónomo. Durante los próximos 18 meses esa disminución de la cuota puede llegar al 75% de la base mínima. Este tipo de ‘rebajas’ tienen sentido, por el mencionado hecho de que ya se están facilitando pagos a la Seguridad Social bajo nuestra condición de asalariado. Sin embargo, existen algunas ventajas de ser autónomo que no se podrán disfrutar por encontrarse en situación de pluriactividad. Una de las más destacadas es la tarifa plana para autónomos. Se podría decir que es un descuento no acumulable a otras ofertas, en el sentido de que, como ya se está disfrutando de una rebaja en la cotización, no se puede acceder a esta segunda rebaja.

Otro factor derivado del alta como autónomo y como asalariado es la incapacidad temporal. Según establece la Ley, es necesario que un autónomo abone la prestación económica por incapacidad temporal. Sin embargo, al estar abonando esa partida como asalariado no será necesario, puesto que se estaría dando un caso de doble abono o duplicidad para un mismo concepto. En este sentido, si te encuentras en situación de pluriactividad, es muy importante que te informes bien sobre tus derechos a la hora de realizar la declaración anual de la renta. Es posible que, en función de tus ingresos, estés cayendo en duplicidad en pagos a la Seguridad Social, al estar cotizando como autónomo y como asalariado. Asegúrate de cara a la mencionada declaración de la renta, puesto que es probable que tengas derecho a devoluciones.

Otros artículos: